Estudio
de la Campaña Aérea en los Balcanes VERSION
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Primera Parte
Coronel Robert C. Owen, Fuerza Aérea de Estados Unidos
Las
conclusiones y opiniones en este artículo pertenecen al autor, y
han sido cultivadas en la libertad de expresión y el ambiente académico
de la Air University. Las mismas no reflejan la opinión
de gobierno de los Estados Unidos, el Ministerio de Defensa, la Fuerza
Aérea o la Air University.
EN ESTE ARTÍCULO se resume y sugiere lo que implica el informe
final del Estudio de la Campaña Aérea en los Balcanes (conocida
en inglés por las siglas BACS).1 El vicecomandante en
jefe del Comando de los Estados Unidos en Europa, el General James Jamerson
y el comandante de la Universidad del Aire, el Tte. Gen. Jay W. Kelley,
encomendaron este estudio en octubre de 1995. Su encomienda específica
consistía en “capturar” la planificación, la ejecución
y los resultados de la operación Deliberate Force (Ataque
Deliberado), la campaña aérea que llevó a cabo la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en contra
de los serbios en Bosnia entre el 30 de agosto y el 14 de septiembre de
1995, como parte de una más extensa intervención internacional
en el conflicto de Bosnia. Su encomienda específica estribaba en
explorar extensamente los acontecimientos prominentes y la importancia
de esta breve, pero singular, campaña aérea y compilar un
archivo documental y oral para poder llevar a cabo en el futuro una investigación
a fondo. La intención consistía en que el equipo pudiese
llevar a cabo un estudio de referencia fundamentado de la operación
Deliberate Force, dirigido a identificar y delinear asuntos, en lugar de
darlos por sentados.
El equipo BACS adoptó una interrogante de investigación
central enfocando el estudio en la planificación y ejecución
de la campaña aérea: “¿Cómo y bajo cuáles
consideraciones pudieron los planificadores y ejecutores de Deliberate
Force vincular las operaciones militares con las metas estratégicas,
políticas y diplomáticas que se les habían encomendado
alcanzar?” Para que en general le fuese fácil a la ciudadanía
entender esta interrogante era necesario llevar a cabo un estudio de los
factores geopolíticos, sociológicos, diplomáticos,
tecnológicos y operacionales que ejercieron influencia sobre esta
campaña aérea en particular. Por lo tanto, la organización
general de este estudio y los capítulos en este informe se dividieron
en secciones que trataban principalmente con (1) el contexto político
e institucional de la planificación de Deliberate Force,
(2) la planificación misma de la campaña, (3) su ejecución
y (4) lo que implican esas experiencias. En la medida en que el informe
consta de un tema unificante, con una iniciativa para establecer hasta
qué punto los planificadores y ejecutores de Deliberate Force
tenían conocimiento de o ejercían influencia sobre las fuerzas
que definieron la manera, la ejecución y los resultados de la campaña
aérea. En otras palabras, ¿hasta qué punto obedecían
los acontecimientos a estas fuerzas y hasta que punto obedecían
las fuerzas a los acontecimientos? La respuesta a esta pregunta, al igual
que a otras planteadas y, hasta cierto punto, contestadas por el equipo
BACS acarrean implicaciones significativas para las teorías y doctrinas
de la estrategia y la planificación del poder aéreo.
Contexto Político e
Institucional
En un mundo ideal, los planificadores militares basan su trabajo en pronunciamientos
claros y concisos de las metas políticas y diplomáticas formuladas
por sus líderes políticos. Si han de organizar tropas, elaborar
estrategias, seleccionar objetivos intermedios y llevar a cabo operaciones,
ellos necesitan saber esas metas y el grado y la naturaleza de la fuerza
que se puede emplear para alcanzarlas. A pesar de que, por lo general,
la veracidad de este concepto es transparente para cualquier estudioso
militar, la mayoría estaría de acuerdo en que la complejidad
intrínseca, el caos y los puntos nebulosos que a menudo las guerras
y los conflictos traen consigo, hacen que los pronunciamientos claros y
duraderos de metas específicas, tanto políticas como diplomáticas,
sean difíciles de formular. Por consiguiente, en la vida real los
planificadores militares usualmente fundamentan su trabajo estableciendo
metas que algunas veces son claras, algunas veces obscuras y en que, en
otras, son desconocidas o solamente suposiciones. Esta mezcla de lo conocido
y lo desconocido fue particularmente evidente en el contexto de la planificación
de Deliberate Force. El inicio y la naturaleza del conflicto, su
estructura consistente de múltiples coaliciones de intervención
extranjera, dio paso a una compleja y voluble red de objetivos, compromisos
y restricciones que definieron la planificación militar, no obstante
que los planificadores percibían como imperfectas o desconocidas
a algunas de sus hebras.
En términos generales, la causa inminente del conflicto de Bosnia
fue la decadencia económica y política de la Federación
Yugoslava durante la década de los 80. El resultado neto de esta
crisis prolongada en la política nacional y provincial yugoslava
fue la desintegración del país. Las repúblicas de
Eslovenia y Croacia se marcharon en el verano de 1991, mientras que Bosnia
y Macedonia lo hicieron durante el invierno de 1991–1992. Serbia, Vojvodina,
Montenegro y Kosovall, conocidas como la “antigua Yugoslavia”, quedaron
en ruinas y bajo el dominio de los serbios y su presidente, Slobodan Milosevic.
La desintegración no fue pacífica. El Ejército de
Liberación Yugoslava (JNA) libró una guerra de diez días
en junio y julio de 1991 a fin de mantener a Eslovenia dentro de la federación,
y libró otra batalla aún más larga y amarga entre
agosto de 1991 y septiembre de 1992 a fin de aplastar la separación
croata. En cooperación con el JNA, los grupos minoritarios serbios
en Croacia y Bosnia lucharon por mantener esas provincias en la federación
y bajo el mando de Milosevic o, en caso de un fracaso, para establecer
sus propios enclaves (krajinas) étnicos con el propósito
de unirse a “la Gran Serbia”. Todos estos conflictos estaban caracterizados
por una perversidad asombrosa en todas partes, incluso la masacre de civiles
y soldados capturados, violaciones y robos en masa y arrasando todo lo
que pudiese ser útil para sus enemigos, todas agrupadas bajo una
nueva expresión internacional: limpieza étnica. La consternación
y aversión hacia tal violencia y sus implicaciones para la estabilidad
regional, impulsó a otros estados y organizaciones internacionales
a intervenir en la crisis de los países Balcanes en general y, en
particular, en Bosnia.
Desde la perspectiva de los estados mediadores y luego de los planificadores
de
Deliberate Force, el saber que el conflicto de Bosnia surgió
de la caída de la Federación Yugoslava, no proporcionó
una base suficiente para la planificación estratégica. Hablando
sin miramientos, una ruptura política, de por sí, provee
pocos blancos en contra de los cuales los estrategas aéreos puedan
aplicar sus conocimientos. La formulación de la estrategia aérea,
en el caso de Bosnia, exige un entendimiento más minucioso del conflicto,
comenzando con una clara descripción de las causas que lo apoyaban.
La expresión “causas que lo apoyaban” es útil en esta discusión
para identificar las fuerzas y los mecanismos que “impulsan a un conflicto
desde la causa inicial hasta su forma final. Las causas que apoyan a un
conflicto guían la evolución del mismo, lo apoyan y describen
sus características más importantes, tales como los objetivos,
la envergadura, la intensidad y la dinámica política. En
esta discusión, las causas que apoyan el conflicto de Bosnia son
aquellas que llevaron a la población y a sus líderes a tomar
el camino que se trazaron como respuesta a las incertidumbres y temores
engendrados por la caída del sistema político federal existente.
Después de todo, tuvieron opciones. A fin de asegurar nuevamente
su futuro, el gobierno bosnio colectivamente pudo haber escogido continuar
la coexistencia pacífica de sus habitantes en un estado indiviso,
dividirse en una confederación de cantones al estilo suizo o escoger
alguna otra opción para acabar con la violencia interétnica.
En su lugar, los bosnios se atacaron mutuamente, que podría decirse
fue a causa de la instigación de la comunidad serbia. Las explicaciones
sobre por qué lo hicieron varían, pero la mayoría
de éstas identifican algún tipo de combinación de
tres fuerzas fundamentales como la causa principal de su preferencia, a
saber: (1) la tensión étnica, (2) el atizonamiento de la
tensión étnica por los políticos nacionales y provinciales
en busca de poder personal y otros fines políticos y (3) un desbalance
en Bosnia totalmente a favor de un grupo étnico — los serbios.2
En
un mundo ideal, los planificadores militares basan su trabajo en los pronunciamientos
claros y concisos de las metas políticas y diplomáticas que
han establecido sus líderes políticos.
La tensión étnica pudo haber sido históricamente
endémica para la política de Bosnia, pero la violencia interétnica
fue anecdótica. En sus raíces antiguas en las invasiones
barbáricas durante el Imperio Romano, todos los habitantes de Bosnia
eran eslavos del sur. A finales del siglo XX, aún se parecían
y hablaban dialectos con origen en el mismo idioma. Pero por lo general,
al igual que en el caso de los eslavos del sur de la región de los
Balcanes, siglos de la política de dividir y gobernar de los imperios
otomanos y habsburgos, la inmigración interna, las diferencias en
experiencias religiosas y las guerras habían dividido a los bosnios
en comunidades marcadas, si bien mezcladas geográficamente, en cuanto
a su religión y, hasta cierto punto, su cultura. Proporcionalmente,
en 1991 los tres grupos étnicos más grandes en Bosnia eran
los serbios musulmanes (llamados para los propósitos de este informe
musulmanes),3 los serbios cristianos ortodoxos y los croatas
católicos que conformaban el 44, el 31 y el 18 por ciento de la
población respectivamente. No obstante, después de la creación
de Yugoslavia, posterior a la I Guerra Mundial, estas comunidades por lo
general vivían en paz y cada vez más se casaban entre sí,
particularmente cuando los tiempos eran buenos y el gobierno federal era
fuerte. Pero cuando los tiempos eran malos y el gobierno central se debilitaba,
como fue el caso durante la II Guerra Mundial y durante la crisis política
y económica de la década de los 80, las lealtades étnicas
recobraban una importancia preponderante para que suficientes bosnios orientaran
la competencia política y difundieran la violencia conforme a las
diferencias comunales, en lugar de aquellas ideológicas, económicas
o de clase.
Dicha patriotería étnica que surgió como el tema
principal de la política de Bosnia a finales de la década
de los 80, fue, hasta cierto punto, la consecuencia de las manipulaciones
de los políticos federales y provinciales. De hecho, la cronología
del conflicto de Bosnia tiene sus inicios palpables en la demagogia de
Slobadan Milosevic. Maquinando por el poder, en 1987 comenzó a usar
su posición en calidad de presidente de la Liga de Comunistas Yugoslavos
como plataforma para fomentar el orgullo étnico y la paranoia de
la comunidad serbia de Serbia. La retórica de Milosevic también
provocó a grupos serbios que vivían en krajinas al
sudeste de Croacia y en ciertas krajinas más pequeñas
en Bosnia. A mediados de 1990 los serbo-croatas estaban cometiendo actos
de desafío y violencia limitada en contra del gobierno croata. Cuando
Croacia declaró su independencia de Yugoslavia en junio de 1991,
los serbo-croatas cooperaron con el JNA en una guerra abierta para aplastar
el movimiento de independencia o por lo menos establecer el control serbio
sobre la krajina. Esta guerra finalizó en enero de 1992,
con el establecimiento de una tensa tregua en la krajina y la creación
de la Fuerza de Protección de la ONU (UNPROFOR) para supervisarla.
Para ese entonces, elementos de la comunidad serbo-bosnia, bajo el liderazgo
general, o a veces sumamente inconsistente, de Radovan Karadzic, se preparaban
para resistir una declaración de independencia similar en Bosnia.
Durante los primeros meses de 1991, la mayoría de los croatas y
musulmanes, bajo el liderazgo del Presidente Alija Izetbegovic, habían
votado por la independencia. Adueñándose de dicho voto, Karadzic
fundó una república serbia independiente. En marzo de 1992,
Bosnia se separó formalmente de Yugoslavia y subsiguientemente se
desató una intensa lucha. Las fuerzas armadas de la república
serbia, con la evidente ayuda del JNA, avanzaron para expandir sus fronteras,
mientras que el relativamente débil ejército bosnio luchó
por conservar la integridad y autoridad territorial de su nuevo estado
independiente. Luego de varias semanas, los serbios controlaron casi dos
tercios del territorio de Bosnia.
La osadía y el éxito de la ofensiva militar de los serbo-bosnios
tuvo como resultado, hasta cierto punto, su gran ventaja militar sobre
las facciones musulmanas y croatas. Durante 1991, en Bosnia se formaron
varias unidades militares y paramilitares serbias listas para luchar. Estas
unidades recibieron mucha ayuda del JNA, el cual permaneció en el
país hasta después de la independencia. Antes y, a medida
de irse en retirada el JNA, le abrió los arsenales a las unidades
militares serbias y le permitió al personal simpatizante unirse
a ellos. Entretanto, el gobierno de Bosnia hizo poco por armarse. En realidad,
el Presidente Izetbegovic no tuvo mucha oportunidad de hacer lo contrario.
El único recurso existente para conseguir armamento era el JNA y
éste solo ayudaba de buena gana a los serbios. Además, en
septiembre de 1991 las Naciones Unidas (ONU) impuso un embargo para el
envío de armas a Bosnia, lo cual ocasionó que la importación
de armas y material se hiciese difícil y costosa para el gobierno
bosnio. Por lo tanto, cuando se dividió el país, los serbo-bosnios
tuvieron la voluntad y el poder militar aplastante, especialmente una gran
preponderancia de aviones y armamento pesado, de avanzar alrededor de los
sectores Norte y Este de Bosnia. Ahí crearon un estado étnico
con conexiones directas a la misma Bosnia y a la serbia de Croacia. En
cuestión de semanas, el gobierno bosnio se encontró rodeado
de estados y enclaves serbios hostiles y que se apoyaban entre sí.
Para ese entonces, la intervención internacional directa que
eventualmente ocasionaría un crescendo en Deliberate Force
ya se encontraban en desarrollo. Varios estados europeos y los EE.UU.,
preocupados por el crecimiento de la violencia y la posible intervención
de Yugoslavia, reconocieron a Bosnia en abril de 1992 y, el 20 de mayo,
el Consejo de Seguridad de la ONU recomendó la admisión de
Bosnia a la Asamblea General. El 29 de junio el Consejo de Seguridad acordó
proveer las fuerzas de paz para proteger el flujo de abastecimientos de
ayuda humanitaria hacia el aeropuerto de Sarajevo, bajo la protección
del UNPROFOR cuyo estatuto se extendió para incluir las operaciones
de paz en Bosnia. Alrededor del mismo tiempo, el poder aéreo de
la OTAN se involucró en la región proveyendo aviones dotados
del sistema aerotransportado de advertencia y control (AWACS) en apoyo
a Sharp Guard, una operación de la OTAN y de la Unión
Europea Occidental, para hacer cumplir el embargo de armas y las sanciones
económicas en contra de la antigua Yugoslavia. La cooperación
directa entre la ONU y la OTAN comenzó el 16 de octubre cuando,
por acuerdo previo, la ONU emitió la Resolución Número
781 del Consejo de Seguridad de la ONU (UNSCR) la cual prohibía
todas las operaciones militares de vuelo sobre Bosnia y la OTAN activaba
la operación Sky Watch a fin de observar e informar toda
violación a dicha prohibición. Después de haber observado
durante los próximos meses cientos de violaciones de no vuelo, particularmente
por aviones de combate pertenecientes a la facción serbo-bosnia,
la ONU y la OTAN cooperaron nuevamente para endurecer la prohibición
de no vuelo. El 31 de marzo de 1993, la ONU emitió la UNSCR 816
mediante la cual se prohibían todos los vuelos no autorizados por
la ONU y autorizaba a los estados miembros a tomar las medidas del caso
para imponer esa prohibición. Simultáneamente, la OTAN reemplazó
la operación Sky Watch con la operación Deny Flight
para dar a conocer el nuevo elemento de fuerza. Durante los próximos
meses, la OTAN y la ONU añadieron otras misiones a Deny Flight,
incluso apoyo aéreo cercano (CAS) para proteger al personal de la
ONU que eran atacados, apoyo aéreo ofensivo (OAS) para castigar
a las facciones que violaban las UNSCR y la supresión de las defensas
aéreas enemigas (SEAD) para proteger los aviones de la OTAN que
volaban las otras misiones. A fin de coordinar la planificación
y particularmente los blancos identificados para ser atacados durante estas
misiones, el Consejo del Atlántico Norte (NAC) de la OTAN también
activó una junta de coordinación de blancos conjunta (JTCB)
que constaba de los comandantes tácticos de más antigüedad
de la OTAN y la ONU quienes se preocupaban del empleo del poder aéreo
en la región y sus consecuencias. Esta elaboración y planificación
constituía un proceso de evolución que colocó las
bases para Deliberate Force, la cual hablando técnicamente,
era solo una fase de Deny Flight.
La planificación de la intervención aérea evolucionó
por casi tres años, aproximadamente desde principios del otoño
de 1992 hasta finales de agosto de 1995. Una de las razones importantes
de dicha prolongación fue la dificultad de la OTAN, la ONU y la
comunidad internacional en general de llegar a un acuerdo sobre el por
qué del conflicto. Eventos perceptibles hicieron obvio que los elementos
principales de la guerra de Bosnia fueran las tensiones étnicas,
la manipulación política de dichas tensiones y el desequilibrio
del poder militar. Pero ¿cuál, o cuáles, de estos
elementos ejercía la mayor influencia sobre su forma, alcance o
virulencia? En sus investigaciones para el segundo capítulo sobre
la guerra de los Balcanes, el profesor Karl Mueller identificó dos
distintas corrientes de opinión sobre este tema, particularmente
entre los gobiernos intervencionistas. Una de estas opiniones recalcaba
el conflicto étnico. De alguna manera, según esta
opinión, los eslavos estaban culturalmente propensos a degollarse
unos a otros. Bosnia era tan sólo un ejemplo, un lugar donde el
derrumbamiento de las restricciones del sistema federal yugoslavo sólo
desencadenaron los tan controlados, pero nunca olvidados, odios étnicos
en una región perennemente inestable y violenta. Mueller sostuvo
que a inicios del conflicto bosnio, esta era la perspectiva oficial de
la mayoría de los gobiernos intervencionistas europeos, en particular
Gran Bretaña y Francia, quienes proporcionaron la mayoría
de las fuerzas de paz para Bosnia. La segunda corriente hizo énfasis
en las manipulaciones políticas de líderes políticos
serbios tales como Milosevic y Karadzic. Indistintamente de las inestabilidades
intrínsecas de la región, en esta opinión se sostenía
que la lucha actual había sido provocada y sostenida por el racismo
venal de demagogos irresponsables. Este panorama del conflicto, el cual
reflejaba la posición oficial predominante en los EE.UU. después
de la primavera de 1993, sostenía, por lo tanto, que la violencia
en la región era episódica y no perenne.4
Para los planificadores aéreos, estas dos opiniones de los elementos
que apoyaban la guerra de Bosnia eran significativamente explícitos,
porque cada uno implicaba una estrategia de intervención diferente.
Si la guerra constituía el resultado de fuerzas endémicas
culturales, entonces no habían culpables. Todos los participantes
eran igualmente culpables e igualmente víctimas inocentes de fuerzas
que no podían controlar. Si ese era el caso, entonces el papel apropiado
que desempeñaba una intervención era el de mediador neutral.
En la medida que se usaba la fuerza en dicha intervención, sólo
debe hacerse para proteger a los inocentes, separar las facciones en guerra
y fomentar la comunicación y la confianza entre ellas. Por lo tanto,
conforme a las costumbres militares estadounidenses de actualidad, la opinión
de que el conflicto era perenne en Bosnia dio lugar a una estrategia de
mantener la paz dirigida a aminorar el sufrimiento y facilitar un cese
de fuego y un acuerdo político tan pronto como fuese posible. En
contraste, si la guerra fuese el resultado de una manipulación política,
entonces habían culpables; los políticos que se aprovechaban
de la situación para continuar la guerra para sus propios intereses
y los de sus constituyentes. De ser ese el caso, entonces la coerción
también desempeñaba un papel legítimo en la intervención
militar, junto con la ayuda y el fortalecimiento de la confianza. Suponiendo
que uno pudiese identificar los cálculos de los riesgos en comparación
con los beneficios, entonces uno podría identificar blancos militares
que si se atacaban o se amenazaban, cambiarían el balance de los
cálculos en favor de la paz. La fuerza militar de intervención
también podría remediar los resultados de los crímenes
de guerra y las conquistas territoriales de los agresores de la guerra.
En tal caso, un cese inmediato de la lucha no sería apropiado si
le negaba a los intervencionistas el tiempo necesario para hacer “correcciones”.
Por lo tanto, conforme a las costumbres militares estadounidenses de actualidad,
la opinión de que el conflicto en Bosnia era episódico y
oportunista dio lugar, en parte, a una estrategia de la aplicación
de la paz con el propósito de coaccionar a los jefes militares a
aceptar la paz y corregir los errores.
Estos dos puntos de vistas de las causas de la guerra también
tuvieron un significado indirecto para los planificadores de las campañas
aéreas, porque su inconsistencia menoscababa la capacidad de la
OTAN y de la ONU, en calidad de organizaciones corporativas, para tener
un consenso entre ellas y sus miembros sobre exactamente qué hacer
acerca de Bosnia. El consenso era un preludio necesario a la acción,
porque ambas organizaciones son asociaciones voluntarias de estados soberanos.
Una vez dicho, esto parece ser una verdad obvia. Pero en el calor de los
acontecimientos, a los planificadores militares a menudo se les olvida
que, en comparación con el orden jerárquico de las organizaciones
militares, estas organizaciones internacionales funcionan con base similar
a la anarquía institucionalizada. Indistintamente de cuán
ordenado y cooperador sea el proceso interno de estas organizaciones, sus
estados miembros no están sujetos a ellas o a la voluntad de los
otros miembros. Incluso, los estados pequeños pueden bloquear las
acciones de la corporación sencillamente retirándoles su
apoyo. Como resultado, la mayoría de los diplomáticos de
mayor antigüedad entrevistados para el BACS destacaron, explícita
o implícitamente, que ninguno de los planes o políticas generales
para Bosnia, incluso aquellos relacionados con el empleo del poderío
aéreo, tendrían éxito a menos de que fuesen respaldados
por todos los estados principales en la intervención, particularmente
aquellos en el Consejo de Seguridad y en la OTAN. Según Robert Hunter,
el embajador estadounidense durante la operación Deny Flight,
llegar a un consenso de apoyo para robustecer el empleo del poder aéreo
sobre Bosnia fue un proceso diplomático difícil y que tomó
varios meses, pero fue un precursor absoluto para la acción.5
No es de extrañar que Mueller describió el debate sobre las
causas que apoyaban la guerra como “uno de los obstáculos más
importantes de las iniciativas occidentales para lidiar con la crisis”.6
El paso lento del desarrollo de la política tenía una
ventaja para los aviadores de la OTAN, incluso para aquellos que eventualmente
organizarían la operación Deliberate Force les dio
tiempo para superar los impedimentos institucionales y doctrinales que
confrontaron al planificar y llevar a cabo las operaciones aéreas
continuas sobre Bosnia. En el tercer capítulo del BACS, el Tte.
Cnel. Bradley Davis describió la estructura organizacional de la
OTAN durante la operación Deny Flight.7 La región
de Bosnia cayó bajo la esfera de acción de la Quinta Fuerza
Aérea Táctica Aliada (5 ATAF) de la OTAN con cuartel general
en la Base Aérea Dal Molino de la Fuerza Aérea Italiana,
Venecia, Italia. El comandante general italiano de la 5 ATAF, quien al
momento de Deliberate Force era el General de División Andrea
Fornasiero, estaba supeditado al comandante de las Fuerzas Aéreas
Aliadas del Comando Sur (AIRSOUTH). Desde diciembre de 1992, el comandante
del AIRSOUTH era el Tte. General Joseph Ashy, hasta que el Tte. General
Michael E. Ryan lo reemplazó en septiembre de 1994. Estos dos oficiales
de la Fuerza Aérea de los EE.UU., estaban a su vez supeditados a
almirantes de la Armada de los EE.UU. al mando de las Fuerzas Aliadas del
Sur de Europa también con cuartel general en Nápoles, Italia.
A inicios de la operación Deny Flight, el comandante en jefe
del AFSOUTH (CINCSOUTH) era el Almirante Jeremy Boorda hasta que fue reemplazado
por el Almirante Leighton W. Smith, Jr. A fin de completar la cadena de
mando, la AFSOUTH estaba supeditada al Comandante Supremo de las Fuerzas
Aliadas en Europa (SACEUR), también un comandante estadounidense
de cuatro estrellas. El SACEUR recibía sus directrices de los embajadores
con sede en el NAC.
Si
la guerra constituía el resultado de fuerzas endémicas culturales,
entonces no habían culpables. Todos los lados eran igualmente culpables
e igualmente víctimas inocentes de fuerzas que no podían
controlar.
El problema, según Davis, radicaba en que ni la 5 ATAF ni la
AFSOUTH estaban organizadas, tripuladas, ni dotadas para lidiar con la
extensión y complejidad de una operación del calibre de
Deny Flight, ni siquiera de la de Deliberate Force. A finales
de 1992, la 5 ATAF estaba a cargo de supervisar y controlar indirectamente
la defensa aérea de Italia. Por consiguiente, tenía conexiones
de comunicaciones moderadas con los centros de defensa aérea y de
radar a lo largo de Italia. Pero el cuartel general de la 5 ATAF era pequeño
y su centro de control estaba aprovisionado con equipo obsoleto. No contaba
con ningún sistema ultramoderno automatizado para la planificación
aérea ni para la información de enlace descendente que había
tenido tanto éxito durante la Guerra del Golfo Pérsico de
1990 a 1991. Del mismo modo, AIRSOUTH era un cuartel general de planificación
pequeño, a cargo de la planificación aérea de AIRSOUTH
y de la supervisión de las actividades de la 5 ATAF y otras dos
ATF acantonadas en Grecia y Turquía. Ni AIRSOUTH ni AFSOUTH contaban
con divisiones para la planificación durante una crisis que pudieran
lidiar con el ataque rápido y la evolución política
y militar de una operación como Deny Flight.8
En conjunto, las fuerzas establecidas y el equipo de los dos cuarteles
generales estaban muy lejos de poder cumplir con las posibles exigencias
de observación continua y hacer valer las restricciones prohibiendo
el vuelo sobre Bosnia.
Por
lo tanto, conforme a las costumbres militares estadounidenses de actualidad,
la opinión de que el conflicto en Bosnia era perenne dio lugar a
una estrategia para hacer la paz dirigida a aminorar el sufrimiento y facilitar
un cese de fuego y un acuerdo político tan pronto como fuese posible.
Los cimientos de la doctrina formal de la OTAN para las operaciones
de paz también eran irregulares. En vista de que la mayoría
de los comandantes principales y los planificadores era estadounidenses,
el Mayor Robert Pollock, en un capítulo del informe BACS, analizó
el texto formal de las teorías que podrían haber sido relevantes
para la planificación de Deliberate Force y disponibles para
los planificadores de AIRSOUTH. El analizó tres interpretaciones
teóricas disponibles en la literatura, a saber: la teoría
de la negación de Robert Pape, el paradigma de los cinco anillos
de John Warden y el enfoque de “sistemas” para la identificación
de blancos de la Escuela de Comando y Estado Mayor. A pesar de las diferencias
enunciadas en las proposiciones teoréticas y los enfoques en la
planificación, Pollock descubrió que esas tres teorías
por lo general producían conjuntos de blancos similares entre sí
y similares a los blancos que fueron bombardeados durante Deliberate
Force.9 No obstante todas las recomendaciones potencialmente
útiles y la seguridad que estos tres conceptos pudiesen haber ofrecido,
ni Pollock ni otros miembros del equipo BAC descubrieron evidencia oral
que los planificadores de AIRSOUTH tenían conocimiento de dichos
conceptos.
En su análisis de las doctrinas escritas de la OTAN, el Coronel
Maris McCrabb estableció que los planificadores de Deny Flight
también encontraron pocas directrices en sus manuales y publicaciones.
Dichas directrices eran particularmente desatinadas para las operaciones
aparte de la guerra (OOTW), en las cuales las operaciones de paz son un
subconjunto. Al resumir sus resultados, McCrabb indicó “que en la
OTAN la doctrina de la planificación aérea se enfoca en las
consideraciones de la Coalición, pero mantiene silencio acerca de
la OOTW, y que ha pesar que la doctrina conjunta de los EE.UU. pone más
énfasis en OOTW, no integra completamente las consideraciones de
la Coalición. Otro asunto que complica a ambas doctrinas es el papel
que desempeña el poder aéreo tanto en la OOTW como en la
guerra convencional”.10 Estas deficiencias doctrinales eran
evidentes con respecto a la relación singular y sin precedentes
de la OTAN, principalmente una alianza militar, actuando en apoyo militar
de la ONU, una organización mundial principalmente política.
Notablemente, las doctrinas establecidas en su mayoría guardaban
silencio con respecto a cómo los aviadores podrían reconciliar,
en sus planes y listas de blancos, los objetivos y restricciones contradictorias
que podían surgir entre dos organizaciones poderosas en una situación
de paz en la cual un combatiente, como mínimo, no quería
hacer la paz. Por lo tanto, al referirse a una de las preguntas más
importantes de la investigación, McCrabb concluyó que “la
pregunta sobre si estos planificadores estaban usando como referencia a
la doctrina existente o solamente estaban ‘suponiéndolo’, es en
gran parte una cuestión contenciosa, ya que prácticamente
no existía casi nada que podían consultar”.11
Dada la naturaleza sin precedentes de la relación entre la ONU
y la OTAN, se puede comprender esta aparente falta de directrices para
poder conducir la multicoalición de las operaciones de paz. Pero
constituía un vacío importante en el contexto de la planificación
aérea de la OTAN porque el enfoque en general de la estrategia de
la ONU, y el enfoque operacional de los comandantes aéreos de la
OTAN comenzaron a bifurcarse casi desde el inicio de Deny Flight.
Bajo la operación Sky Watch, el enfoque estratégico
de los aviadores de la intervención y de la OTAN era hacer la paz,
observar y reportar, pero no trabar el combate. Pero la decisión
de activar la operación Deny Flight agregó el cumplimiento
de la paz como una posible característica de la estrategia de la
intervención. Si bien nunca retaron el compromiso en general de
la ONU de mantener su posición en calidad de conciliador neutral,
el General Ashy y otros comandantes de mayor antigüedad de la OTAN
inmediatamente reconocieron que el enfoque de sus operaciones era mantener
la paz.12 Además, en vista de que los serbo-bosnios contaban
con el mejor componente aéreo en Bosnia, evidentemente Deny Flight
estaba principalmente dirigida hacia ellos. Dicho enfoque se agudizó
durante la primavera y el verano de 1993 cuando se añadieron las
misiones CAS y OAS, al menos de Deny Flight; la ONU designó
ciertas ciudades bajo el control del gobierno de Bosnia como lugares seguros
y se comprometió a protegerlas. En vista de esos acontecimientos,
la OTAN volaba, en gran parte, para restringir tanto a las facciones serbias
de emplear su ventaja militar decisiva como su capacidad para asaltar ciudades
que estaban bajo el control de sus enemigos. Esto difícilmente se
puede considerar como un acto de paz imparcial, y su contraste en general
con la misión de la ONU se convirtió en un motivo de frustración
para los pilotos de la OTAN y de debate estratégico, particularmente
dentro del NAC.
La
mayoría de los diplomáticos de más antigüedad,
entrevistados por el BACS, destacaron, ya sea explícita o implícitamente,
que ningún plan general o políticas hacia Bosnia, incluso
aquellas relacionadas con el empleo del poder aéreo, tendrían
éxito a menos que fuesen respaldadas por todos los estados principales
en la intervención.
Contando con todos estos elementos dentro del contexto de su planificación,
los aviadores de la OTAN aparentaban haber recibido sus responsabilidades
operacionales y de planificación para Deny Flight bajo circunstancias
poco envidiables. El conflicto en el cual se estaban involucrando era lo
suficientemente complicado en sus orígenes y la complicada política
regional. Pero su tarea se complicó aún más por la
presencia de, como mínimo, dos interpretaciones generalizadas del
conflicto actual entre los líderes políticos directos e indirectos,
y cada una de esas interpretaciones aludía a un diferente enfoque
para el empleo del poder aéreo. Dentro de su cadena de mando formal,
los generales estadounidenses a cargo de Deny Flight trabajaban
para el NAC, el cual operaba en apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU.
A inicios de Deny Flight, la mayoría de los gobiernos miembros
de ambas organizaciones estaban decididos a limitar la intervención
a operaciones de paz y, por consiguiente, evitar toda misión militar
que aparentaba favorecer una facción bosnia sobre otra. Sin embargo,
dentro de su cadena de mando informal, estos oficiales eran estadounidenses,
y para mediados de 1993 su gobierno, de hecho, apoyaba el empleo del poder
aéreo para detener o castigar la agresión serbia, una postura
con la cual los líderes de la AFSOUTH estaban de acuerdo. Agravando
esta situación estratégica, AFSOUTH no estaba lista ni material
ni doctrinalmente para la operación Deny Flight. Por consiguiente,
a medida que el debate estratégico continuaba y la crisis de Bosnia
se desarrollaba, estos aviadores tendrían que fortalecer la comprensión
conceptual del conflicto al igual que la infraestructura del comando y
la estructura de la fuerza necesaria para planificar y llevar a cabo operaciones
en contra de los combatientes regionales de medios inciertos y con intenciones
de resistir. En pocas palabras, se enfrentaban a un gran reto.
Planificación
Para estudiar la planificación de Deliberate Force se tiene
que estudiar la operación Deny Flight. Hasta unas pocas semanas
antes de la ejecución misma de la campaña, no había
ningún plan, ni anexo al mismo conocido como Deliberate Force.
Cuando surgió este vocablo, aparentemente se originó del
título de un brífin de AIRSOUTH que hubo a inicios de agosto
de 1995, titulado “Operaciones aéreas en Bosnia-Herzegovina”, “Deliberate
Force”.13 Pero el brífin no delineaba la campaña
de bombardeo a nivel de teatro en que se convirtió Deliberate
Force. Dicho brífin enumeraba varios planes de contingencia
aérea que hasta ese momento AIRSOUTH había elaborado a fin
de llevar a cabo varios aspectos de la misión de Deny Flight.
En calidad de menú especializado para poner en vigor las UNSCR,
proteger áreas de seguridad específicas y reprimir las defensas
aéreas serbo-bosnias, este brífin le ofrecía a los
comandantes aéreos de la OTAN una base a fin de responder a una
crisis futura, pero no proponía una acción específica
para una crisis en particular. De manera que, lo que sucedió varias
semanas más tarde, cuando la operación conocida como Deliberate
Force comenzó, fue la activación y rápida modificación
de varios planes elaborados originalmente bajo los auspicios de Deny
Flight. Por lo tanto, a pesar de sus evidentes diferencias de la parte
principal de Deny Flight, en cuanto a enfoque e intensidad, Deliberate
Force puede entenderse sólo como un resultado que evolucionó
de las preparaciones y la planificación que tuvieron lugar en la
operación más prolongada. El Coronel Chris Campbell y el
Tte. Cnel Davis detallan varios aspectos de esta iniciativa de la planificación
en los capítulos del BACS, los cuales forman la base de la mayor
parte de lo que se da a continuación.14
La planificación intencional para Deny Flight comenzó
casi a inicios de la operación Sky Watch a mediados de octubre
de 1992. A mediados de noviembre, después de observar continuas
violaciones en las zonas de no vuelo por parte de las facciones de Bosnia,
en particular por aviones de combate serbios, la ONU y la OTAN comenzaron
a elaborar los detalles de un plan más eficaz para el cumplimiento.
Los planificadores aéreos en el Cuartel General de las Potencias
Aliadas en Europa (SHAPE) en Mons, Bélgica, comenzaron a elaborar
conceptos organizacionales, operacionales y de estructura de avanzada para
dicho plan. Entre otros asuntos, sugirieron que sería necesario,
según las normas estándar de la OTAN, establecer un centro
conjunto independiente de operaciones aéreas (CAOC) a fin de controlar
la expansión de las operaciones aéreas sobre la región.15
Esta sugerencia planteó el problema de si dicha CAOC, de establecerse,
debería ser una extensión del centro de comando y control
de la 5 ATAF en Venecia o una creación nueva e independiente. Como
respuesta a una solicitud de la OTAN de analizar dicho asunto, el comandante
de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. en Europa (USAFE), el General Robert
C. Oaks, envió a su Comandante de la Decimoséptima Fuerza
Aérea, el General de División James E. “ Bear” Chambers,
a visitar y evaluar la aptitud de la 5 ATAF para aceptar las responsabilidades
adicionales de la operación anticipada. En calidad de comandante
con experiencia, y conocedor del poder aéreo al igual que de la
región, y que ya estaba a cargo de llevar a cabo parte de la campaña
humanitaria de USAFE a Sarajevo, Chambers constituía una selección
lógica para dicha tarea. Para diciembre, la planificación
de incrementar la capacidad de AIRSOUTH de hacer cumplir el régimen
de no vuelo sobre Bosnia continuaba en torno a varias trayectorias.
El Teniente General Ashy aceptó el mando de AIRSOUTH justo en
ese momento. Prácticamente el día en que asumió el
cargo, Ashy se reunió con el Almirante Boorda e “hizo serias planificaciones
para las operaciones aéreas en los Balcanes ... para vigilar una
zona de no vuelo”.16 Respetando al General Chambers y deseando
emplear su familiaridad con las operaciones en Venecia, Ashy optó
por establecer un CAOC independiente bajo la dirección de Chambers.17
En papel, este CAOC sería una extensión supeditada al ya
existente centro de mando del 5 ATAF, pero en práctica el General
Chambers se reportaría directamente a AIRSOUTH. Ashy escogió
este arreglo en lugar de ampliar las instalaciones del 5 ATAF porque pensaba
que le daría más control sobre lo que el anticipaba sería
una situación rápida y políticamente hipersensible.
Ashy también consideró traer el CAOC a Nápoles o trasladar
su cuartel general a Venecia, a fin de colocar tanto las funciones de planta
de la planificación como de la ejecución de la operación
en un solo lugar. Después de pensarlo, decidió aceptar la
división física de su estado mayor a fin de conservar otras
ventajas. El permitir que el CAOC permaneciera en Venecia tenía
la ventaja de conservar como mínimo el formato de la estructura
de mando de actualidad de la OTAN, manteniendo al comandante italiano de
5 ATAF dentro de la cadena de mando formal. El mantener su propio cuartel
general de planificación en Nápoles facilitaría el
contacto diario y directo con el Almirante Boorda, algo que Ashy necesitaba
para cumplir con sus tareas.18
Los
planificadores de Deny Flight encontraron muy pocas directrices en sus
manuales y publicaciones.
El siguiente punto a tratar era realzar el estado mayor y las capacidades
de comunicación y de planificación de AIRSOUTH y del CAOC
para cumplir con las posibles demandas de Deny Flight. Al encontrar
al CAOC funcionando con equipo “antiguo”, Ashy y su estado mayor se dedicaron
a la tarea de traer terminales modernos de datos de inteligencia y de comunicaciones
al CAOC y para conectar al centro con AIRSOUTH y las unidades en campaña
y los escuadrones de la OTAN que comenzaban a desplazarse a las bases alrededor
de Italia. Como parte de este proceso, la CAOC recibió analistas
de sistemas y terminales para el sistema de enlace de los centros de inteligencia
y operaciones en Europa (LOCE) de la OTAN. Las capacidades de inteligencia
de la AIRSOUTH fueron fortalecidos aún más por el traslado
de personal de inteligencia del Cuartel General de la Decimosexta Fuerza
Aérea en la Base Aérea Aviano, Italia, a Nápoles.19
Reconociendo el hecho de que el número de efectivos de AIRSOUTH
y del CAOC permanentemente autorizados era aún muy pequeño
para la tarea que debían desempeñar, Ashy también
comenzó a incrementar el número de manera rotativa, destacando
efectivos de 30 a 90 días. En poco tiempo, estos efectivos de servicio
interino constituyeron la gran mayoría del personal del CAOC y una
porción significativa de la fuerza de AIRSOUTH.
Mientras tanto, los planificadores de AIRSOUTH comenzaron a colocar
las bases documentales para Deny Flight y las posibles operaciones
de combate. El enfoque de su trabajo era el Plan de Operaciones (OPLAN)
401401 de CINCSOUTH, Deny Flight, la guía general de las
operaciones aéreas de la OTAN en apoyo a las operaciones de paz
de la ONU en Bosnia. Gran parte de este documento y sus iteraciones permanece
clasificado y, por consiguiente, fuera del alcance de este artículo.
Los detalles se tratan con más profundidad en varios capítulos
del BACS, en particular el del Coronel Campbell. Pero vale destacar que
el OPLAN 40101 comenzó como un bosquejo que planteaba las reglas
de guerra y el concepto de operaciones (CONOPS) del CINC y que luego se
convirtió en un documento más detallado que trataba sobre
la evaluación de la misión, las opciones de estrategia, los
procedimientos de coordinación, los asuntos de logística,
las reglas de guerra (ROE), etc., que CINCAFSOUTH consideraba pertinentes
a la nueva y compleja operación bajo su mando. En vista de que Deny
Flight era principalmente una operación aérea, la mayor
parte del trabajo del 40101 lo hicieron varios miembros del estado mayor
de AIRSOUTH y por otros de AFSOUTH, con la participación directa
del General Ashy y sus subordinados.20
Las primeras dos versiones del OPLAN 40101 fueron publicadas rápidamente,
lo que reflejaba la rápida expansión de la misión
de Deny Flight durante la primera mitad de 1993. La primera versión,
aprobada por NAC el 8 de abril, principalmente describía cómo
AIRSOUTH interceptaría, inspeccionaría y trabaría
en combate aquellas aeronaves que violaran la orden de no vuelo. La segunda
versión fue publicada el 13 de agosto. En sus provisiones se reflejaban
la adición del CAS y del OAS de la ONU y la NAC al menú de
posibles misiones aéreas de la OTAN.
La adición del OAS al OPLAN exigía que AIRSOUTH creara,
y obtuviera la aprobación de NAC, una lista adecuada de blancos.
Dicha aprobación fue una declaración de la decisión
de NAC emitida el 8 de agosto, pocos días antes de que se diera
a conocer la segunda iteración del OPLAN 40101. Esta declaración
delineaba tres opciones de blancos para los ataques aéreos de ofensiva.
La primera opción trataba sobre los ataques de la OAS de duración
y alcance limitado en contra de las fuerzas militares y los sistemas de
armamento que violaban directamente las resoluciones de la ONU o atacaban
las fuerzas de paz de la ONU y otro personal. Los blancos de la segunda
opción eran mecanismos para levantar los asedios. Su enfoque permanecía
en las fuerzas militares y los elementos de apoyo, pero su alcance se expandió
para incluir los blancos a lo largo de los alrededores próximos
a un área segura asediada. Los blancos de la tercera opción
delineaban una campaña más amplia en contra de los blancos
fuera del aérea próxima a un asedio.21 Durante
los meses venideros, AFSOUTH hizo ajustes mínimos a esta lista básica
de blancos, pero la categorización en tres opciones permanecía
vigente.
Una vez todos estos acontecimientos organizacionales y de planificación
ocurrieron, la tensión intrínseca entre el enfoque del mantenimiento
de paz de la ONU y el aspecto del cumplimiento de paz de Deny Flight
estaba afectando profundamente las operaciones. El establecimiento, y lo
que es más, la interpretación de las ROE para la operación
proporcionaron una indicación temprana de dicha tensión.
En su capítulo sobre las ROE, el Mayor Ron Reed aclaró que
estas reglas son un indicador primario de los problemas en una operación
militar. Su función es la de enlazar los objetivos, la estrategia,
las operaciones y las leyes internacionales para establecer los métodos
y los límites de la fuerza que pueden emplearse en un conflicto.
A fin de ser viable, la coalición de las ROE debe reflejar las opiniones
de todos sus miembros y las realidades de la situación. Si no se
cumple una de dichas condiciones, entonces las disputas se suscitarán
rápidamente por encima y en torno a las mismas.22 En
el caso de Bosnia, la OTAN respaldó oficialmente la visión
estratégica de la ONU. Por lo tanto, a falta de un conflicto abierto,
en febrero de 1993 el General Ashy y su estado mayor lograron obtener de
la ONU y NAC la aprobación de las ROE iniciales.23 La
verdadera tensión se suscitó de lo que resultó ser
la mayor renuencia de la ONU, al menos en comparación con la tendencia
de los comandantes aéreos involucrados, verdaderamente hacer cumplir
las ROE. “La OTAN”, concluyó el Mayor Reed en su estudio, “siempre
consideraría el uso de la fuerza en términos de obligar a
los serbo-bosnios ... mientras que la ONU consideraba la fuerza dentro
de un contexto mucho más limitado de autodefensa”. De hecho, a pesar
de las muchas oportunidades de hacerlo, no fue sino hasta el 12 de marzo
de 1994 que la ONU autorizó un ataque CAS en tierra en defensa de
las fuerzas de paz.24
El hecho de que los líderes políticos de la ONU ejercían
un control cercano de las operaciones aéreas constituía otra
manifestación de la postura interna de la intervención en
cuanto a pacificador/imponer la paz. En junio de 1993, la OTAN y la ONU
adoptaron un procedimiento de doble llave para autorizar los ataques CAS
y OAS. Haciendo uso del requisito metafórico de que dos individuos
“le den vuelta a las llaves” para permitir o lanzar armas nucleares, el
acuerdo exigía que oficiales idóneos, tanto de la ONU como
de la OTAN, dieran vuelta a las llaves antes de que un avión de
la OTAN pudiera lanzar bombas en contra de un blanco en tierra. Para la
OTAN, todo comandante militar, desde el director del CAOC hasta sus superiores,
podía autorizar ataques CAS como respuesta a un requisito de la
ONU. El CINCAFSOUTH era el único autorizado de llevar a cabo ataques
aéreos de ofensiva. Para la ONU, los umbrales de la decisión
se habían elevado a un nivel organizacional. El Secretario General,
Boutros Boutros-Ghali, ordenó que su representante especial, el
Embajador Yasushi Akashi, autorizara los ataques CAS, mientras que él
(Ghali) mantenía la autorización de los ataques aéreos
de ofensiva.25 Por lo tanto, este acuerdo de doble llave constituía
un esfuerzo evidente para contrabalancear el control de la ONU y la OTAN
sobre las operaciones aéreas. Como tal, destacaba como mínimo
una presunción corporativa de cada organización entre los
estados miembros de que existía la posibilidad de un malentendido
o la comisión de un acto irresponsable en la manera en que una u
otra organización pudiese interpretar la posición de las
ROE y las circunstancias inmediatas a un propuesto ataque.
Aquí surge una pregunta: Si los miembros corporativos de ambas
organizaciones temían la posibilidad de un posible empleo irresponsable
o poco atinado del poder aéreo, ¿quién creían
ellos que lo iba a hacer? En gran parte, la evidencia disponible al BACS
sugiere que la preocupación principal giraba en torno a la “americanización”
de la opción aérea de la intervención. Desde el verano
de 1993, y aún con más fervor después del siguiente
invierno, los líderes políticos estadounidenses eran los
defensores más a favor del empleo punitivo del poderío aéreo
en los Balcanes. Desde los inicios de Deny Flight, el poderío
aéreo de la OTAN en los Balcanes estaba bajo el control de los oficiales
sirviendo bajo la bandera de los Estados Unidos, aunque algunos servían
en calidad de comandantes de la OTAN. Además, la mayor parte del
poder aéreo de ofensiva de la alianza radicaba en una poderosa ala
mixta acantonada en la Base Aérea Aviano, al noreste de Italia.
Varios estados europeos, particularmente aquellos con fuerzas de paz en
tierra ligeramente armadas, temían que estas circunstancias (mal
infundadas o no) podrían conducir a un empleo unilateral estadounidense
del armamento aéreo en una manera que podría aumentar el
nivel de violencia en la región, o el papel que desempeñaba
la intervención en la región. Por lo tanto, según
el Embajador Hunter, varios miembros del NAC propusieron, tanto a la OTAN
como a la ONU, el procedimiento de doble llave como iniciativa para establecer
un acuerdo que la mayoría de la población pensara precluiría
toda acción de ofensiva aérea.26 El embajador
estadounidense, Richard Holbrook, compartía la opinión de
Hunter.27 Parte del acuerdo de doble llave se trataba de controlar
un “arma” poderosa y políticamente sensible en el arsenal de la
Coalición, y la otra parte se trataba de cómo poder controlar
a los poseedores de dicho armamento.
Hasta
unas pocas semanas antes de llevar a cabo la campaña, no había
ningún plan ni ningún anexo conocido como Deliberate Force.
Si las ROE y el acuerdo de doble llave reflejaban la tensión
entre y dentro de la ONU y la OTAN sobre la estrategia de intervención
adecuada en Bosnia, también ayudaron en muchas ocasiones a incrementar
dichas tensiones. Este fue particularmente el caso cada vez que dos organizaciones
se preparaban para emplear el poder aéreo en contra de los serbo-bosnios.
Ante la presión de lo acontecido, los comandantes aéreos
de la OTAN y los diplomáticos estadounidenses por lo general favorecían
ataques aéreos agresivos y fuertes, mientras que la mayoría
de los demás compañeros en la intervención y los líderes
de la ONU hicieron un llamado a la precaución y la moderación.
El ataque aéreo en contra del Aeródromo Ubdina el 21 de
noviembre de 1994 puso de relieve esta tensión. La OTAN y la ONU
ordenaron dicho ataque a fin de castigar las recientes violaciones a la
prohibición de no vuelo por los serbo-bosnios y aviones de la krajina
serbia, algunos de los cuales estaban acantonados en el aeródromo.
El Teniente General Ryan, quien sólo semanas antes había
tomado posesión de AIRSOUTH, anticipó una defensa activa
del aeródromo y solicitó un extenso ataque del mismo, incluso
ataques en contra de los aviones ofensores, las pistas de carreteo y aterrizaje
y los sistemas de defensa aérea y el armamento en el área.
Imitando el enfoque de su comandante, el Almirante Smith alegó que
la meta adecuada del ataque era “hacer del Aeródromo Ubdina un estacionamiento”.28
No obstante, a fin de mostrar restricción y para limitar las bajas
serbias, el Secretario General Boutros-Ghali aprobó los ataques
sólo en contra de las pistas de carreteo y aterrizaje de Ubdina,
no en contra de los aviones y los sistemas de defensa aérea locales,
los cuales probablemente estarían llenos de trabajadores durante
el ataque. Entre otras consideraciones, el Secretario General esperaba
evitar el tener que provocar a los serbo-bosnios a que tomaran rehenes
a personal de la ONU, al igual que lo habían hecho anteriormente
en abril, en venganza a un ataque CAS de la OTAN cerca de Gorazde. Considerando
las restricciones de la ONU como una interpretación de que los ataques
aéreos propuestos eran ineficaces y que aumentaban los riesgos para
sus tripulaciones, Simth y Ryan presionaron al Secretario General y al
Embajador Akashi para que nuevamente se incluyesen en la lista de blancos
los aviones y los sistemas de defensa. Los líderes de la ONU finalmente
acordaron aprobar de antemano los ataques en contra de los sistemas de
defensa que constituían una amenaza inmediata solamente a los aviones
de la OTAN, pero continuaron a prohibir los ataques en contra de los aviones
serbios.29 Los aviones a propulsión de la OTAN atacaron
varios lugares de artillería antiaérea y de misiles de superficie
a aire en la vecindad aledaña al aeródromo pero, aparte de
eso, sólo atacaban las pistas de aterrizaje.30 Fue una
demostración poco menos que convincente del poder o la capacidad
de decisión de la OTAN, una que dejó muy frustrados a los
comandantes aéreos estadounidenses y a varios diplomáticos.31
El abismo entre las opiniones de los comandantes aéreos de la
OTAN y la ONU acerca del propósito apropiado y la agresividad del
empleo del poder aéreo continuó exacerbándose después
de Udbina. La evidente renuencia de la ONU de emplear el armamento fue
manifestada muy claramente después del ataque cuando el Embajador
Akashi mordazmente trazó una línea entre la ONU y la reciente
acción de cumplimiento por parte de los aviones de reacción
de la OTAN. En una carta escrita a Radovan Karadzic, informó que
los aviones de la OTAN estaban bajo el control de la ONU, pero que sólo
actuarían en defensa de los UNSCR y la UNPROFOR. A pesar de las
implicaciones de los ataques aéreos contra los serbios, informó
que los aviones de la OTAN “no eran ni el enemigo ni el aliado de ningún
combatiente”.32 Los comandantes de la OTAN cada vez estaban
más frustrados con el largo proceso de la ONU para tomar una decisión
en relación a la aprobación de los ataques aéreos.
El Almirante Smith se acordó que dicha frustración alcanzó
su mayor intensidad durante el verano de 1995, cuando las fuerzas de paz
de la ONU, “protegiendo” la ciudad de Srebernica, hicieron un llamado desesperado
al CAS. En cuestión de minutos, los aviones de la OTAN estaban listos
para atacar, pero durante dos días la ONU rehusó utilizar
su “llave”, y es un hecho que al cabo de este plazo la ciudad cayó
en manos serbias.33 A manera de reflexión sobre las opiniones
de los estadounidenses involucrados en Bosnia, el Embajador Holbrook catalogó
como “desastre implacable” el acuerdo de doble llave que creó entre
la ONU y la OTAN una tensa e inadecuada relación de traslapo de
responsabilidades y fricción.34
La sensibilidad política del asunto del poder aéreo también
influenció las actividades de planificación de Deny Flight.
A lo largo de la operación, los Generales Ashy y Ryan se esforzaron
por cerciorarse que sus iniciativas de planificación y las operaciones
no menoscabaran la confianza de los líderes políticos de
la OTAN y la ONU, de manera sumamente profesional y ejerciendo el auto
control de su mando. Con ese fin, todas las iteraciones al OPLAN 40101,
culminando con el cambio número cuatro en mayo de 1995, cuidadosamente
ataban las operaciones anticipadas de AIRSOUTH a la protección de
las fuerzas de la ONU y al cumplimiento de las UNSCR específicas,
indistintamente si eran misiones de aire a aire, SEAD, CAS u OAS. En el
OPLAN también se le aconsejaba a los pilotos de la OTAN de que se
cercioraran que sus ataques, de ser autorizados, fueran “en proporción”
(es decir, que evitaran las bajas y los daños colaterales innecesarios).35
También, las opciones de los tres blancos mencionadas en los planes
de ataque de AIRSOUTH ofrecían una seguridad de que las fuerzas
de la OTAN constituían un instrumento flexible y estaban bajo un
estricto control. Según el Embajador Hunter, la seguridad implícita
de dichas provisiones eran apuntalamientos esenciales de sus iniciativas
para acumular y mantener el apoyo entre los miembros del NAC para unas
operaciones aéreas más pujantes.36
Desde los inicios de Deny Flight, los Generales Ashy y Ryan le
habían solicitado a la OTAN que apoyaran el hecho de que coroneles
y generales no estadounidenses pudiesen desempeñar de manera permanente
posiciones de mando y estado mayor en AIRSOUTH y el CAC. A pesar de sus
repetidas solicitudes, en la víspera de Deliberate Force,
coroneles estadounidenses llenaron todas las posiciones en el estado mayor
del CAOC y en la mayoría de las de AIRSOUTH.37 La mayoría
de los que estaban bajo de estos coroneles en el CAOC eran oficiales subalternos
y sargentos. Esta era una situación anómala en la estructura
de mando de la OTAN en la cual los comandantes y sus subjefes por lo general
son de diferentes nacionalidades, al igual que los comandantes en los siguientes
niveles de la organización. El personal fundamentalmente estadounidense
del CAOC y de la estructura de mando aéreo pudo haber sido tanto
un resultado del desasosiego que algunos de los estados miembros del NAC
sentían acerca del arma aérea, como la causa del mismo. Varios
analistas del BACS escucharon informes de importancia secundaria en cuanto
a que la situación en el CAOC irritaba a los oficiales no estadounidenses,
pero los analistas nunca recibieron respuestas a cartas que le enviaron
personalmente a dichos individuos preguntándole directamente sobre
sus percepciones y posturas. Sin embargo, el Embajador Hunter nunca escuchó
quejas por parte de los representantes nacionales en el NAC, donde dichas
quejas hubiesen exigido acciones correctivas. En su opinión, la
disposición de los líderes políticos de la OTAN de
aceptar el acuerdo, pudo haber reflejado tanto su desacuerdo con tener
a sus nacionales demasiado asociados con lo que podría convertirse
en un empleo políticamente explosivo del poder aéreo, como
su reconocimiento de que el personal de la USAF estaba mejor capacitado
y dotado para manejar las previstas operaciones aéreas.38
El equipo del BACS no encontró ningún apoyo por escrito de
las percepciones de Hunter, pero la mayoría de los comandante aéreos
de más antigüedad sí la compartían. Además,
aún persiste el hecho ineludible que los otros estados de la OTAN
no ofrecieron a sus oficiales para llenar posiciones de mando claves.
La ambivalencia de la OTAN acerca del posible empleo del poder aéreo
de combate en Bosnia también parece haber socavado toda disposición
de los líderes de la ONU para permitir a la OTAN que utilizara el
espacio aéreo más libremente en defensa de sus resoluciones.
Al igual que en el empleo de toda fuerza militar, una operación
aérea a medias o incompleta sería no sólo indecisa
sino política y diplomáticamente vulnerable a la crítica
mundial, expuesta a destruir cualquier apoyo que hubiese en la ONU y la
OTAN para continuar la intervención, y, como resultado de todo lo
anterior, capaz de hacer exacerbar aún más, en lugar de calmar,
el nido de avispas que era Bosnia. Por lo tanto, el Embajador Hunter dio
a conocer que la falta de cooperación del Secretario General Boutros-Ghali
para autorizar los operaciones CAS en defensa de las tropas de la ONU,
y mucho menos considerar una pujante campaña OAS en contra de blancos
serbios en el área, en gran parte se debía a su creencia,
durante la primavera de 1995, que la OTAN no contaba con la unidad política
para llevar a cabo dichas operaciones a una conclusión exitosa.
El Secretario-General le puntualizó a Hunter que nunca aprobaría
dichas operaciones a menos que estuviese convencido que la ONU las apoyaría
hasta el fin. Por lo tanto, la mayoría de las iniciativas diplomáticas
de Hunter en el NAC durante 1994 y 1995 estaban guiadas a fomentar dicha
unión y a establecer un compromiso entre los demás gobiernos
miembros. Hasta que suficientes, o todos ellos, decidieran apoyar una operación
aérea vigorosa, Hunter no contaba con que la ONU le permitiera a
los aviones de la OTAN atacar a los serbo-bosnios.39
Como resultado de varias consideraciones y acontecimientos, el apoyo
general para ataques aéreos de ofensiva, a fin de proteger las áreas
seguras, comenzó a ganar partidarios entre los estados miembros
de la OTAN durante la primavera y a principios del verano de 1995. Por
lo general, tres años de desafíos desfachatados por parte
de Bosnia a las resoluciones de la ONU y las leyes de guerra, habían
agotado la paciencia de probablemen-te la mayoría de los gobiernos
que intervinieron en Bosnia, y habían infundido en la intervención
un sentido de desesperación. Para mediados de mayo de 1995, la prensa
internacional informó que, como resultado de una aparente lucha
incontenible, “los casi 40,000 efectivos de la ONU en la región
estaban descendiendo a un estado de imprudencia y peligro”, que el Embajador
Akashi se había convertido en una “figura ridícula” y que
había “consentimiento en declarar muertos al Grupo de contacto (vea
a continuación)”.40 Por lo tanto, a fin de castigar a
los serbo-bosnios por haber violado el área segura de Sarajevo,
el 24 de mayo de 1995, aviones de la OTAN atacaron los depósitos
de municiones serbios en los alrededores de la ciudad de Pale. Los serbios
respondieron tomando como rehenes a 370 efectivos de la ONU y encadenando
algunos de ellos a posibles blancos, paralizando así la intervención.
Dicha humillación, tal como sucedió, obligó al Ministro
de Defensa, William Perry, declarar que “la credibilidad de la comunidad
internacional estaba en juego”.41 También logró
que la mayoría de los gobiernos intervencionistas compartieran más
la opinión de los Estados Unidos que una vigorosa campaña
aérea era necesaria a fin de obligar a los serbios a cumplir con
las resoluciones de la ONU.
El apoyo para una acción más enérgica surgió
durante junio hasta mediados de julio ante los ataques serbios en las área
seguras de Zepa, Gorazde y Srebernica, y cuando los serbo-bosnios derribaron
un F-16 estadounidense. Por último, después que la ONU rechazó
el 20 de junio una solicitud de AFSOUTH para permitirle atacar a fin de
castigar a los serbios por haber violado la ley de no vuelo, después
que Srebernica cayó a causa del asalto brutal el 11 de julio y Zepa,
aparentemente la próxima en la lista de conquistas serbias, los
ministros de relaciones exteriores de 16 estados intervencionistas se reunieron
en Londres del 21 al 25 de julio, en gran parte debido a las exhortaciones
del Ministro de Estado, Warren Christopher. La finalidad de dicha reunión
fue preparar el camino para una intervención más enérgica
en el conflicto de Bosnia. El arma más necesaria, y quizás
como todo diplomático comprendió en ese momento, era el poderío
aéreo de la OTAN.42
Para el momento en que los ministros se reunieron en Londres, los planificadores
aéreos de la OTAN ya habían acumulado un conjunto de planes
para presentárselos a fin de lidiar con aspectos específicos
del conflicto de Bosnia, junto con una idea clara de cómo deseaban
poner en vigor dichos planes. Todos esos planes eran sub-elementos del
OPLAN 40101 básico, a pesar de que la mayoría de estos planes
se habían iniciado después que General Ryan tomó posesión
de AIRSOUTH en octubre de 1994. Entre dichos planes se encontraba Dead
Eye, el plan SEAD que el General Ryan había iniciado después
de los ataques al Aeródromo Udbina. El propósito de Dead
Eye era proveer protección a los aviones de la OTAN contra las
defensas aéreas serbo-bosnias, a medida que volaban a fin de proteger
las áreas seguras o en otras misiones. Una característica
sobresaliente de Dead Eye, una que la eximía de las restricciones
geográficas impuestas a los ataques OAS y CAS, era que, de ser necesario,
podía sostener ataques extensos, en contra de los blancos de los
sistemas de defensa aérea integrada (IADS) a lo largo de Bosnia.
A inicios de 1995, y a medida que el plan evolucionaba, se incorporó
una división de Bosnia al sudeste y noroeste de las zonas de acción
(ZOA), acantonadas en las áreas de Sarajevo y Banja-Luka, respectivamente.
Según el relato del Coronel Daniel R. Zoerb, director del sector
de operaciones de Deny Flight de AIRSOUTH, el Mayor Kieth Kiger
bajo su comando propuso estas ZOA “a fin de evitar conflictos de ataques
aéreos planificados simultáneamente en las IADS”, pero las
mismas no implicaban ningunas restricciones sobre la libertad general de
los pilotos de la OTAN para atacar elementos del IADS a lo largo de Bosnia
para defenderse. Si su avión volaba para defender una ciudad en
cualquier ZOA, el General Ryan esperaba poder lanzar ataques en contra
de las defensas aéreas a lo largo del país en guerra.43
De manera continua, los planificadores de AIRSOUTH también elaboraron
planes a fin de proteger áreas seguras específicas y, de
ser necesario, los actualizaban. Después de los bombardeos en Pale
a finales de mayo de 1995, los planificadores del General Ryan redactaron
un informe conocido como “Operaciones Aéreas de la OTAN en Bosnia-Herzegovina”,
en el cual se mencionaban y describían las opciones de varios ataques
disponibles, pero no a Dead Eye. Durante julio y principios de agosto,
dicho informe se amplió para incluir a CONOPS, sugiriendo que los
planes de ataque en tierra para defender las ciudades bosnias se basaran
en los límites de las ZOA fijadas para Dead Eye. Bajo los
acuerdos existentes, los aviones de la OTAN que atacaban en defensa de
un área segura estaban limitados a atacar blancos dentro de los
20 ó 30 kilómetros de la zona de exclusión alrededor
de la misma. Lo que los planificadores de AFSOUTH solicitaban era la libertad
para atacar una gama más amplia a lo largo de toda ZOA en la cual
se encontrara una ciudad asediada. Por lo tanto, al momento de la reunión
en Londres, los planificadores aéreos de la OTAN en AIRSOUTH estaban
pensando en ataques en tierra en gran escala, apoyados por una campaña
SEAD a nivel de teatro en defensa de las ciudades bosnias en lugar de las
aplicaciones vacilantes y poco sistemáticas que habían caracterizado
al empleo aéreo hasta ese momento.
El
abismo entre las opiniones de los comandantes aéreos de la OTAN
y de la ONU sobre el uso adecuado y la agresividad del empleo del poder
aéreo era cada vez mayor después de los bombardeos en contra
del aeródromo en Udbina.
Desde la perspectiva estadounidense, la reunión en Londres comenzó
con una iniciativa para difundir amenazas poderosas de ataques aéreos
en contra de los serbios, algo que el Ministro Christopher catalogó
de “infame agresión”.44 Al concluir el primer día
de la conferencia, Christopher aseveró que los ministros habían
acordado que un ataque en contra de Gorazde sería enfrentado con
un poderío aéreo decisivo y sustancial”.45 Además,
declaró que “los acuerdos de mando y control existentes para el
uso del poder aéreo de la OTAN serían ajustados para garantizar
el interés común y la unidad”. Con esto, intentó decir
que los EE.UU. esperaba que el papel que desempeñaba la ONU disminuyera
con respecto a la toma de decisiones tácticas, quizás para
finalizar este procedimiento de doble llave.46 Por último,
Christopher afirmó que los ministros reunidos acordaban “no se permitiría
la toma de rehenes a fin de evitar que se implementaran nuestras leyes”.
Todo esto, declaró, reflejaba una creencia en general que “mientras
continuara la agresión serbo-bosnia, todo proceso político
(para lograr la paz) estaba sentenciado a fracasar”.47 En resumen,
Christopher estaba pronosticando una estrategia de intervención
en la cual el poderío aéreo obligaría a los serbios
a cesar sus ataques en las ciudades bosnias, lo cual por ende abriría
el camino para las negociaciones de paz productivas.
Contrario a las confiadas predicciones del Ministro Christopher, otros
acontecimientos en la conferencia de Londres señalaban que los ministros
reunidos no respaldaban completamente la propuesta estadounidense de desencadenar
un asalto aéreo determinado. El Ministro de Relaciones Exteriores
británico, Malcolm Rifkind, anunció que “a pesar de que había
un fuerte respaldo hacia el poder aéreo, también habían
dudas ... que el mismo se emplearía sólo si se consideraba
necesario”.48 Como una precaución del mismo estilo, la
delegación francesa reconfirmó una demanda de que toda operación
de bombardeo fuese precedida por refuerzos en tierra, particularmente contra
la ciudad de Gorazde que estaba en peligro de extinción.49
Como resultado de estas reservaciones, la declaración de la conferencia
en realidad extendía la amenaza de ataques aéreos sólo
a fin de proteger a Gorazde, una limitación que instó al
primer ministro bosnio, Haris Silajdzic a considerarla como una “luz verde”
para atacar en cualquier otra parte. Al menos públicamente, los
líderes serbo-bosnios tampoco se sintieron intimidados por las amenazas
de la conferencia en Londres, según lo mostró el ejército
serbo-bosnio en sus continuos ataques contra las ciudades protegidas por
la ONU.50
Mientras, en el Cuartel General de la OTAN, el Embajador Hunter, el
Secretario General Willie Claes y otros funcionarios estaba planificando
los acontecimientos en el NAC a fin de darle alguna credibilidad a las
amenazas de una acción aérea decisiva emanadas de la conferencia
en Londres. Después de una reunión NAC el 25 de julio, el
día en que concluyó la conferencia, Claes declaró
que el NAC había aprobado “la planificación necesaria a fin
de garantizar que el poderío aéreo de la OTAN se emplearía
a tiempo y eficazmente en caso de que los serbo-bosnios amenazaran o atacaran
a Gorazde”. El Secretario General también destacó que dicha
planificación comenzaría a fin de proteger las otras áreas
seguras y advirtió que “dichas operaciones, una vez lanzadas, no
se descontinuarían”.51 Los detalles operacionales acordados
por el NAC no estaban incluidos en el informe de prensa del Secretario
General. Estos incluían la adopción de acontecimientos desencadenados
que, de ocurrir, provocarían el inicio del bombardeo. También
el NAC aprobó el plan de AFSOUTH para defender cada ciudad bosnia
al atacar blancos serbios a lo largo de la ZOA en la cual dicha ciudad
estaba ubicada.52 Por último, la OTAN envió a
Bosnia tres comandantes aéreos a fin de convencer al comandante
militar serbo-bosnio, el General Ratko Mladic, de la determinación
de la alianza de cumplir con sus amenazas.53
Todos estos acontecimientos fueron gratas noticias para el General Ryan
y el Almirante Smith. Estaban particularmente complacidos por la autorización
del NAC de atacar a lo largo de una ZOA, en particular en defensa de una
ciudad dentro de la misma. Si se les hubiese limitado a atacar sólo
a los blancos en la zona de exclusión militar que rodeaban las áreas
seguras, ambos opinaban que sus misiones se emplearían en contra
de blancos tácticos difíciles de encontrar y atacar, tales
como piezas de artillería y vehículos blindados. Ambos comandantes
esperaban que los ataques aéreos en contra de esa clase de blancos
“directos” serían lentos en ocasionarle suficiente “dolor” a los
serbios para obligarlos a cumplir con las exigencias de la ONU. Por
consiguiente, recibieron con agrado la oportunidad de planificar en contra
de una gama más amplia de blancos “indirectos”, tales como puentes,
instalaciones de mando, depósitos de almacenamiento, y así
sucesivamente, que ellos también sabían serían fáciles
de encontrar y destruir. Además, Ryan y Smith anticiparon que, misión
por misión, dicha campaña ocasionaría más dolor
coactivo a los serbios, a un costo más bajo en cuanto a derramamiento
de sangre y tiempo, que una enfocada en los blancos directos.54
Smith y Ryan opinaban que el derramamiento de sangre y el tiempo eran las
mayores preocupaciones, porque anticipaban que el apoyo público
de la campaña se desvanecería rápidamente, particularmente
si las bombas de la OTAN comenzaban a aniquilar civiles o incluso soldados
serbo-bosnios.55
Además de ampliar la libertad de planificación de AIRSOUTH,
la acciones del NAC del 25 de julio también dieron paso a que los
líderes de la ONU desistieran de su resistencia a una fuerte campaña
de ataques aéreos de ofensiva. En calidad de fuertes y públicas
declaraciones con intención de castigar los ataques serbios en las
áreas seguras, las decisiones de la NAC contribuyeron en gran medida
a mostrarle al Secretario General de la ONU que la mayoría, sino
todos, los estados miembros de la OTAN habían encontrado el compromiso
y la resistencia política doméstica para iniciar y permanecer
con una campaña aérea lo suficientemente extensa como para
afectar las acciones y la política serbia. Como respuesta, ese mismo
día el Secretario General transfirió las “llaves” de la ONU
para aprobar los ataques aéreos de ofensiva y CAS de sus manos y
de las del Embajador Akashi, respectivamente, a las manos del General Bernard
Janvier, el comandante de UNPROFOR.56 El poder para lanzar ataques
en contra de los serbios ahora se encontraba en manos de los comandantes
militares en el teatro.
Tal como el Coronel Campbell lo describió en su capítulo
del BACS, el General Ryan respondió a estos rápidos cambios
en la política y ambiente diplomático de la intervención,
acelerando la iniciativa continua de la planificación aérea.57
Su estado mayor continuó perfeccionando los planes de las áreas
seguras y de Dead Eye. Aprovechándose de la libertad para
planificar ataques a través de una ZOA, los planificadores de AIRSOUTH
también elaboraron un plan conocido como Vulcan el cual postulaba
ataques de gran amplitud en la ZOA del sudeste a fin de proteger a Sarajevo.
En otro nuevo informe titulado “Operaciones Aéreas Graduadas” se
propuso una intensificación de ataques a lo largo de una ZOA para
obligar a los serbios a apartarse de una o más áreas seguras.
Para el 3 de agosto estas acciones de planificación habían
alcanzado un punto en el que el Almirante Smith y el General Ryan podían
informar al Secretario General Claes y al General George Joulwan, SACEUR,
sobre cómo intentaban emplear las ataques aéreos de ofensiva
en los Balcanes. Contando con el respaldo de estos líderes, el 10
de agosto el Almirante Smith firmó un memorándum con el General
Janvier y su subjefe, el Teniente General británico Rupert Smith,
en el cual se aclaraban la “finalidad”, “fases” y “suposiciones”, etc.,
para guiar la campaña aérea que se perfilaba.58
Al mismo tiempo, AIRSOUTH llevó a cabo acuerdos de coordinación
de aire a tierra y listas de blancos con los comandantes en tierra de la
ONU y con el General de División británico David Pennyfather,
Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Reacción Rápida de
la OTAN, la cual había sido desplazada a Sarajevo por varias semanas.59
Por lo tanto, para la tercera semana de agosto el General Ryan tenía
al menos los planes para luchar a favor de la ONU.
También, a medida que fue pasando el verano, el General Ryan
se aprovechó de la disminución en las restricciones diplomáticas
para la planificación de las operaciones de ofensiva a gran escala,
ampliando el número de personal del CAOC y el equipo lo más
rápido posible. Guiado y, en parte, forzado por las recomendaciones
del equipo de estudio del Pentágono que evaluó el apresto
de la CAOC para ampliar las operaciones aéreas a fines de julio,
Ryan dependió en gran medida en el personal y equipo estadounidense
para ampliar las capacidades de la CAOC.60 Cientos de efectivos
en servicio interino provisional comenzaron a llegar procedentes de bases
estadounidenses, junto con un flujo de sistemas ultramodernos de comunicaciones,
inteligencia y de planificación automatizada. Más importante
aún, elementos del Sistema de planificación aérea
de contingencia en el teatro (CTAPS) de la USAF comenzaron a llegar, los
cuales, una vez totalmente instalados y en funcionamiento, realzarían
enormemente la capacidad de planificación y de comprobación
del CAOC para controlar las operaciones aéreas de alta intensidad
en tiempo real.
Juntas, dichas acciones completaban la “americanización” eficaz
del CAOC, pero este era un precio el cual Ryan y el Teniente General Hal
Hornburg estaban listos a pagar en su apuro para prepararse. Durante meses
la política había restringido su capacidad de prepararse
para una guerra aérea de más envergadura, y ahora de repente
la política les presentaba la posibilidad de dicha guerra, mucho
más rápido de lo que ellos podían ajustar sus fuerzas
para acomodarla.61 No obstante, a pesar del hecho de que la
gran mayoría del personal CAOC había permanecido en Italia
durante pocas semanas, o días, y a pesar de todas las cajas de equipo
CTAPS sin abrir, el Almirante Smith, el General Ryan, el General Hornburg
(el director del CAOC), el subjefe del Hornburg, el General de Brigada
David A. Sawyer (quien también fungía como vicecomandante
de la 5 ATAF) estaban listos para luchar la tercera semana de agosto, alrededor
de una semana antes de que se encontraban en medio de una ... Continuará
en nuestro próximo ejemplar.
NOTAS:
1. Coronel Robert C. Owen, editor, DELIBERATE FORCE: A Case Study
in Air Campaigning: Report of the Air University Balkans Air Campaign Study
(Deliberate Force: Caso experimental de las campañas aéreas:
Informe del Estudio de la Campaña Aérea en los Balcanes del
Air War College [Universidad del Aire]), sin publicar. Al momento de
imprimirse este “Resumen”, el informe principal estaba en sus últimas
etapas de revisión en el Air War College, y archivadas en
la Air Force Historical Research Agency (AFHRA) (Agencia Histórica
de Investigaciones de la Fuerza Aérea), Base Aérea Maxwell,
Alabama. La versión oficial clasificada estará disponible
para uso oficial en enero de 1998; una versión no clasificada estará
disponible en el verano. El actual informe completo consta de 13 capítulos
escritos por 11 autores diferentes:
Capítulo 1: “Prólogo”, Cnel Robert C. Owen
Capítulo 2: “La caída de Yugoslavia y la destrucción
de Bosnia”, Karl Mueller
Capítulo 3: “Antecedentes de la planificación”, Tte Cnel
Bradley S. Davis
Capítulo 4: “La doctrina de los EE.UU. y la OTAN en la planificación
de la campaña”, Cnel Maris McCrabb
Capítulo 5: “El plan de la campaña aérea Deliberate
Force”, Cnel Christopher Campbell
Capítulo 6: “Ejecución de Deliberate Force”, Mayor
Mark Conversino
Capítulo 7: “Evaluación del combate”, Mayor Mark C. McLaughlin
Capítulo 8: “Evaluación de la eficacia de Deliberate
Force: Reanudando la conexión político-militar”, Mayor
Mark C. McLaughlin
Capítulo 9: “Armamento y tácticas”, Tte Cnel Richard L.
Sargent
Capítulo 10: “Líderes y seguidores-El factor humano”,
Mayor John C. Orndorff
Capítulo 11: “Carruajes de fuego: Las reglas de guerra en la
operación
Deliberate Force”, Mayor Ronald M. Reed
Capítulo 12: “Caminos no tomados-enfoque teórico a la
operación Deliberate Force”, Mayor Robert D. Pollock
Capítulo 13: “Resumen”, Cnel Robert C. Owen
2. Algunos analistas importantes de este conflicto agregarían una
cuarta causa: la intervención desencaminada de estados y organizaciones
ajenas en el conflicto. Según su punto de vista, la caída
de Yugoslavia creó una crisis constitucional trazada por aquellos
que querían conservar un estado federal multiétnico, donde
los derechos individuales y las oportunidades económicas estaban
protegidas por la ley, y aquellos que buscaban la seguridad y la oportunidad
en la creación de estados naciones basadas en su origen étnico,
talladas de las existentes repúblicas de la Federación. Según
esta opinión, los estados europeos individuales, principalmente
Alemania, fortalecieron la posición nacionalista y aseguraron la
caída de Yugoslavia al reconocer la independencia de Eslovenia y
Croacia. De manera similar, cuando los EE.UU. presionó con éxito
a la ONU y la comunidad europea en marzo y abril de 1992 a que reconocieran
su independencia, la guerra en Bosnia fue inevitable. Este es un argumento
importante que está relacionado directamente con los efectos de
Deliberate
Force. Pero el resultado en bruto de la intervención en las
políticas bosnias no era una estrategia a considerar por parte de
los planificadores aéreos de la OTAN. A ellos no se les preguntó
si debían intervenir, simplemente se les dieron los parámetros
que correspondían a su parte en la intervención y se les
ordenó que lo hicieran. Por lo tanto, este asunto en particular
no forma parte de la lista de las causas en este estudio de la planificación
aérea, aunque indudablemente es una consideración crítica-particularmente
a nivel estratégico. Para más detalle sobre este caso, consulte
a Susan L. Woodward, Balkan Tragedy: Chaos and Dissolution after the
Cold War (Tragedia en las Balcanas: Caos y disolución después
de la Guerra Fría) (Washington, D.C.: Brookings, 1995) y
Christopher Bennett, Yugoslavia’s Bloody Collapse: Causes, Courses and
Consequences (El colapso sangriento de Yugoslavia: Causas, cursos y
consecuencias) (New York: New York University Press, 1995).
3. Terminología para describir la comunidad serbo-musulmana es
un problema. Algunos analistas emplean Bosniaks, aparentemente para
darles una connotación no religiosa, como serbios o croatas. El
problema con ese vocablo es que para los musulmanes implica una relación
más cercana entre ellos y la causa por conservar la unidad multiétnica
y la integridad territorial de Bosnia, que para los serbios y los croatas.
Con muchas salvedades individuales, tal pudo haber sido el caso al inicio
del conflicto de Bosnia, pero ante la presión de la guerra, los
líderes musulmanes adoptaron cada vez más objetivos políticos
“étnicos” y la retórica. Por lo tanto, en este capítulo
se hace referencia a los musulmanes como tales, cuando es adecuado, y al
gobierno nacional o la causa como bosnia.
4. Capítulo 2.
5. Robert A. Hunter, entrevista grabada por el autor, 23 de julio de
1996, cinta 1, lado A, índice 50.
6. Capítulo 2.
7. Capítulo 3.
8. Tte Cnel R. Boyd, Cuartel General AIRSOUTH, Nápoles, Italia,
entrevistado por el autor, 6 de diciembre de 1995.
9. Capítulo 12.
10. Capítulo 4.
11. Ib.
12. General Joseph W. Ashy, Comandante, Centro Espacial de los EE.UU.,
transcripción de entrevista por el autor, 29 de abril de 1996, 10;
y Almirante Leighton Smight, “Operaciones de la OTAN en Bosnia-Herzegovina:
Deliberate
Force, 29 de agosto al 14 de septiembre de 1995”, presentación
ante el Air War College, 9 de noviembre de 1995, videocinta, índice
1046, AFHRA, Bosnia Air Campaign Study (BACS) (Estudio de la campaña
aérea en Bosnia), archivo Misceláneo Núm. 19.
13. Informe, “NATO Operations in Bosnia-Herzegovina-Deliberate Force”
(U) (No clasificado), c. 1 de agosto de 1995. (OTAN Secreta). La información
extraída no es clasificada.
14. Capítulos 3 y 5.
15. Los asuntos civiles y militares relacionados con el establecimiento
del CAOC eran complejos. Tal como destacara el General Joseph Ashy en comentarios
hechos en su borrador, la OTAN estaba completando su primer compromiso
de ofensiva militar fuera del área, en una región donde algunos
miembros, notablemente británicos y franceses, ya tenían
tropas comprometidas bajo el estandarte de la ONU. También, todo
el asunto de los arreglos de mando de Deny Flight tenía implicaciones
para una pregunta más amplia del futuro estado de los arreglos AFSOUTH,
incluso si debería estar supeditada o no a un comandante estadounidense.
No obstante, en vista de que los orígenes detalladas del CAOC no
eran centrales a la iniciativa de Deliberate Force, el equipo BACS
no los investigó a profundidad, aparte de afrontar la influencia
que la última ubicación y estructura del CAOC ejerció
sobre los acontecimientos. Aquí nos encontramos con otra área
digna de investigar. Consultar a Robert C. Owen, memorándum, asunto:
Comentarios telefónicos del General Ashy al segundo borrador del
BACS, 20 de julio, AFHRA; y Coronel Larry Bickel, discusiones con el autor,
Base Aérea Ramstein, Alemania, 24 de agosto de 1996. Al momento
de esta discusión, Bickel estaba destacado al Cuartel General de
las Fuerzas Aéreas de los EE.UU. en Europa (USAFE), pero en el otoño
de 1992, fungió como planificador aéreo en la región
de los Balcanes en el SHAPE. El (quizás junto con otros) sugirió
el vocablo inicial CAOC, de conformidad con la terminología
y costumbres de la OTAN.
16. Entrevista Ashy, 4.
17. Ib., 6.
18. Ib., 25–57.
19. Ib., 28–31; y Tte Cnel Lowell R. Boyd, planificador de AIRSOUTH,
Cuartel General de AIRSOUTH, Nápoles, Italia, transcripción
de la entrevista por el autor, 6 de diciembre de 1995, 12–13.
20. Entrevista a Boyd, 6. A lo largo del período bajo discusión,
el Tte Cnel Boyd fungió en calidad de uno de los planificadores
principales del General Ashy y él principalmente estaba a cargo
de la elaboración de la ROE. Boyd también destaca que el
Mayor Richard Corzine estaba involucrado en el desarrollo de la ROE del
AFSOUTH durante las fases iniciales de Deny Flight.
21. Memorándum para el Secretario General de la OTAN, Declaración
de decisión del NAC, MCM-KAD-084-93, asunto: Opciones operacionales
para los ataques aéreos en Bosnia-Herzegovina, 8 de agosto de 1993.
22. Capítulo 11.
23. Entrevista a Ashy, 36.
24. Capítulo 11.
25. Presentación Smith, índice 865–900. Es importante
recordar que el acuerdo de doble llave no se refería a la acción
aérea en contra de aviones que violaban la resolución de
no vuelo. Sólo tenía que ver con los ataques de aire a tierra
CAS y OAS. Bajo las disposiciones de la ROE de la OTAN y la ONU, la decisión
de atacar aviones ofensores recaía sobre los canales de la OTAN,
desde el director del CAOC hasta sus superiores. No obstante, es justo
decir que el acuerdo de doble llave reflejaba una precaución que
penetraba la ONU y la OTAN acerca del empleo de la fuerza militar que,
a su vez, preocupó a los líderes en ambas organizaciones
acerca de hacer cumplir la regla de no vuelo, particularmente en contra
de aviones no combatientes, tales como helicópteros, que podrían
tener a bordo personal no combatiente o civil. Cuando los pilotos de la
OTAN observaron a los serbios atacar los aviones que bombardeaban blancos
bosnios el 28 de febrero de 1994, la reacción fue rápida
y segura, dando como resultado el derribo de cuatro aviones.
26. Entrevista Hunter, cinta 1, lado A, índice 350–450.
27. Embajador Richard Holbrooke, entrevista grabada por el Mayor Mark
McLaughlin y el Dr. Karl Mueller, 24 de mayo de 1996, lado A, índice
584. Los investigadores del BACS también escucharon declaraciones
que el acuerdo de doble llave pudo haber sido una manera de darle a los
franceses un veto indirecto sobre las operaciones aéreas de la OTAN.
Con tropas de paz en tierra ligeramente armadas, los franceses tenían
razón de preocuparse acerca de toda acción que pudiese ocasionarles
un ataque. No obstante, sin tener un representante en el NAC, no tenían
ninguna opinión directa sobre el empleo del poderío aéreo
de la OTAN. Pero a través de su representante permanente en el Consejo
de Seguridad de la ONU, el gobierno francés pudo influenciar dicha
operaciones a través de la “llave” de la ONU. El equipo BACS no
descubrió ningún documental o entrevista oral que muestre
que la preocupación de los franceses influenció la decisión
de la OTAN de proponer un arreglo de doble llave, pero la idea parece ser
plausible. Evidentemente, éste es un aspecto atractivo para amerita
más investigación.
28. Presentación Smith, índice 1280.
29. Ib., índice 1270–1330.
30. Mayor Scott G. Walker, Base Aérea Maxwell, Alabama, entrevistado
por el autor, 28 de febrero de 1997. Walker era el vicecomandante de la
misión del ataque aéreo a Udbina. Consultar también
“NATO Jets Knock Out Base for Serb Planes” (Aviones de reacción
de la OTAN atacan base en busca de aviones serbios), The Stars and Stripes,
22 de noviembre de 1994, 1–2.
31. Entrevista Holbrooke, lado A, índice 567.
32. Carta de Yasushi Akashi a Radovan Karadzic, 10 de noviembre de 1994.
33. Presentación Smith, índice 1080–1105.
34. Entrevista Holbrooke, lado A, índice 029–040.
35. Cuartel General de las Fuerzas Aliadas al Sur de Europa, CINCSOUTH
OPLAN 40101, DENY FLIGHT (U), cambio cuatro, 3 de mayo de 1993 (SECRETO).
Información extraída no es clasificada. También, cabe
destacar que el vocablo “proporcional” era la manzana de la discordia entre
los planificadores aéreos de la OTAN y la ONU, en vista de que los
planificadores lo consideraron como un nivel adecuado de repuesta, mientras
que antes del bombardeo a Pale, los planificadores y los líderes
de la ONU lo tomaron como “ojo por ojo, diente por diente” (v.gr., atacar
la “prueba irrefutable”). Ver Coronel Daniel R. Zoeb, “Comments to second
Draft of the BACS” (Comentarios al segundo borrador del BACS), mensaje
vía fax al Coronel Robert C. Owen, 16 de julio de 1997, AFHRA, 10.
36. Entrevista Hunter, cinta 1, lado B, índice 37; y cinta 2,
lado A, índice 2835.
37. Brífin del Tte Gral. Hal Hornburg al equipo BACS, Air
Force Wargaming Institute (Instituto de juegos de guerra de la Fuerza
Aérea), Base Aérea Maxwell, Alabama, 14 de marzo de 1996.
El General Hornburg era el director adjunto del CAOC durante Deliberate
Force.
38. Entrevista Hunter, cinta 2, lado A, índice 949.
39. Ib., cinta 1, lado A, índice 1157–1559.
40. James L. Graff, A Second Season for War (Una segunda temporada
para la guerra), Time Magazine, 15 de mayo de 1995, 48–49.
41. Citado en “Pity the Peacekeepers” (Apiádense de los precursores
de la paz), Time Magazine, 15 de mayo de 1995, 48–49.
42. En noviembre de 1995, el Almirante Leighton Smith informó
que la brutalidad de la conquista serbia de Serbrenica fue el acontecimiento
decisivo para reunir a los ministros de relaciones exteriores en Londres.
Presentación Smith, índice 1570.
43. Los detalles de esta fase de la planificación, muchos de
los cuales permanecen clasificados, se tratan en más detalle en
el capítulo 4. También consultar a Zoerb.
44. Para opiniones y reportajes de la conferencia, consultar los dos
artículos de Michael Evans en el London Times del 22 de julio
de 1995 titulados: “Muted Threat Falls Short of Summit Hopes” y “American
Deal Sours over Dinner”. También consultar el texto del discurso
del Ministro de Estado Christopher pronunciado el 22 de julio: The International
Conference on Bosnia: How we Must Act (La conferencia internacional
sobre Bosnia: Cómo debemos actuar), comunicado del Ministerio de
Estado de los EE.UU., 24 de julio de 1995, 583–584.
45. Christopher, 583.
46. Esto refleja la opinión de Michael Evans en su artículo
“American Deal Sours”.
47. Christopher, 584.
48. Evans, “Muted Threat”.
49. Evans, “American Deal Sours”.
50. Evans, “Muted Threat”.
51. OTAN, “Declaración de Prensa por el Secretario General después
de la reunión del Atlántico Norte el 25 de julio de 1995”.
52. General George Joulwan, SACEUR, SHAPE, Casteau, Bélgica,
entrevista por Jerry McGinn, 24 de julio de 1996, cinta 1, lado A, índice
832–1128.
53. General James L. Jamerson, vicecomandante en jefe, Comando Europeo
de los EE.UU., entrevista grabada por el autor, 23 de julio de 1996. El
General Jamerson fue uno de los oficiales enviados.
54. Presentación Smith, índice 1950–2065.
55. Tte General Michael Ryan, Cuartel General AIRSOUTH, Nápoles,
Italia, entrevistado por el Mayor Tim Reagan, Air Force Studies and
Analysis Agency (AFSAA) (Agencia de Estudios y Análisis de la
Fuerza Aérea), y el Dr. Wayne Thompson, Center for Air Force
History (Centro de Historia de la Fuerza Aérea), 18 de octubre
de 1995.
56. Carta de Boutros Boutros-Ghali, Secretario General de la ONU, a
Willie Claes, Secretario General de la OTAN, 26 de julio de 1995.
57. Capítulo 5.
58. Memorándum de Acuerdo del Almirante Leighton Smith, Jr.,
CINCSOUTH, con el General Bernard Janvier, Comandante, UNPROFOR, asunto:
Las decisiones NAC del 25 de julio y la directiva del Secretario General
de la ONU, 10 de agosto de 1995.
59. AIRSOUTH, Datos de la Operación Deliberate Force,
n.d., 2.
60. Para el análisis, consultar el artículo de Coronel
John R. Baker, subdirector de operaciones de actualidad, Cuartel General
de la USAF, titulado “Informe de la visita de ayuda al Centro de Operaciones
Combinadas (CAOC) de la operación Deny Flight, Vicenza, Italia,
24–30 de julio de 1995”.
61. Los organigramas del CAOC existen en varios documentos recopilados
por el equipo BACS. Uno de ellos, el más asequible, se encuentra
en el artículo titulado “La respuesta de la USAFE a la crisis en
los Balcanes: Breve historia de las operaciones Provide Promise
y Deny Flight”, agosto de 1995, AFHRA, Archivo BACS CAOC-24, carpeta
B–1b(2–3)
El Coronel Robert C. Owen (BA, MA, Universidad de California
en Los Angeles; MA, PhD, Duke University) es decano de la School of Advanced
Airpower Studies (Escuela de Estudios Avanzados de Poder Aéreo),
Base Aérea Maxwell, Alabama. Anteriormente ha fungido en calidad
de profesor de estudios de poderío aéreo, School of Advanced
Airpower Studies; jefe, Sección de Doctrina Conjunta, División
de Doctrinas, Cuartel General de la USAF, Pentágono, Washington,
D.C; oficial ejecutivo y piloto instructor, 340 Grupo de Adiestramiento
de Transporte Aéreo Táctico, Base Aérea Little Rock,
Arkansas; y profesor adjunto de historia, US Air Force Academy (Academia
de la Fuerza Aérea). El Coronel Owen ha publicado artículos
en revistas tales como el Airpower Journal y Comparative Strategy, entre
otras.
SEGUNDA
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