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Plan Colombia

“Plan Colombia: Los Imperativos
Estratégicos y Operacionales”

Dr. Gabriel Marcella


“Colombia hoy sería un país completamente diferente si no hubiese sufrido durante los últimos veinte años todos los perversos efectos del narcotráfico … sería más segura, más gobernable, y más democrática.”1

Las Aflicciones de Colombia
  COLOMBIA PRESENTA el más difícil desafío al que se encaran los Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. El prestigioso Diálogo Interamericano de Washington declaró a finales del año 2000: "Ningún país en América Latina aparte de México requerirá de mayor atención política de parte de los EE.UU. que Colombia."2 Ha sido socavada por largo tiempo por su conflicto interno. Pero el apetito por la cocaína y heroína en los Estados Unidos (donde hay 3.5 millones de adictos a la cocaína y hasta 12 millones usan estupefacientes ilegales), Europa, Canadá, Asia, y América Latina alimentan una verdadera máquina mortal que anualmente reclama las vidas de mas de 3.000 individuos (más de 40.000 en los últimos 10 años). Aproximadamente 2.500 secuestros tuvieron lugar en el año 2000, asegurando una vez mas el primer lugar de Colombia en ese terrible y lamentable negocio.

La violencia ha desplazado más de 1.5 millones de personas que se han encontrado atrapadas en el fuego cruzado de los balazos, las amenazas y contra — amenazas, entre los insurgentes y las fuerzas de paramilitares vigilantes. Su condición destructiva intensifica la pobreza. La inseguridad hace la vida normal prácticamente imposible para los Colombianos de toda clase social.3 Gabriel García Marquéz, famoso escritor Colombiano por su mágico realismo, quien se refiere al holocausto bíblico que ha consumido al país.

Los problemas Colombianos también despiertan profundo interés en Ecuador, Perú, Venezuela, Panamá, y Brasil por el temor al desparrame de violencia, corrupción, daño ecológico, y las actividades criminales.4 Hay miedo del "efecto de globo" la amenaza de que el cultivo de coca podría mudarse a través de las fronteras (y regresar a Perú y Bolivia) en caso de que Colombia redujera dramáticamente el cultivo.5 Además, la violencia y la incertidumbre sobre el futuro ha contribuido a la más severa decaída económica en dos generaciones, con un desempleo del 20 por ciento para el año 2000.

La inseguridad y el pesimismo contagioso, respecto al futuro, llevan a miles de Colombianos a buscar la oportunidad personal y la seguridad de sus familias en el extranjero, especialmente en los Estados Unidos. Uno de los más renombrados intelectuales expresa la triste condición emocional que domina en Colombia:

"...ninguna idea, ideología, ni líder, ni fuerza, ni institución a nivel nacional que quizás trate de convencernos, provoca la admiración ni anima el entusiasmo colectivo... Un Congreso que ignora la realidad... Una oposición compuesta de mendigos y actores... Una insurgencia criminal carente de ideas. Una derecha homicida... Intelectuales asustados... Hombres de negocios a la defensiva y una "sociedad civil" que ya no existe mas."6 La capacidad institucional del estado para manejar los problemas de gobernación y seguridad pública es claramente débil. Los problemas colectivos de Colombia son una combinación poderosa de la carencia de autoridad, legitimidad, y gubernativa. La mejor conocida autoridad sobre la violencia, Eduardo Pizarro, de la Universidad Nacional de Colombia y profesor de investigación en la Universidad de Notre Dame, da significancia al desplome parcial del estado y la emergencia ominosa de la solución de derechización que aumentó el apoyo popular a los ilegal mercenarios paramilitares dentro de una sociedad buscando alternativas. Este es un modelo histórico común en sociedades divididas por profundo conflicto. Conforme el centro político se debilita y la seguridad pública declina, una sociedad buscará naturalmente seguridad desde la derecha.7

El Plan Colombia y los
Estados Unidos

Los Estados Unidos han ayudado a Colombia por décadas, pero el imperativo cambió dramáticamente en 1997–1998 conforme el Perú y Bolivia fueron desplazados por Colombia como la fuente más importante de producción de coca. Cuando aquellos países triunfaron en reducir severamente el cultivo de coca, la empresa se mudó hacia el norte localizándose en la región suroriental de Colombia. Estas áreas remotas están escasamente pobladas y prácticamente libres de la presencia del gobierno Colombiano en lo que se refiere al sistema judicial, policía, militares, caminos, escuelas, servicio médico, mercados, e instituciones de crédito. Más aún, sobre el 40 por ciento del territorio nacional está afuera del control del gobierno central, lo que ha sido un serio desafío a la unidad nacional a lo largo de la historia de la Colombia independiente. En esta región fuera del control del gobierno, la tierra, la temperatura, y las condiciones de humedad pueden producir hasta cuatro cosechas de coca en 12 meses. Hoy en día cerca de 300.000 acres en diferentes regiones a lo largo de Colombia cada año producen un estimado de 520 toneladas métricas, del total de las 765 producidas junto con el Perú y Bolivia. La tabla que sigue a continuación muestra el cambio dramático en el modelo de producción. Hasta 1997 la mayoría de la coca se cultivaba en el Perú y Bolivia, y la base de coca se transportaba a Colombia para su procesamiento y distribución.

Las regiones Colombianas de producción de Putumayo, Caquetá, Guaviare además, se encuentran bajo el dominio de los insurgentes, del FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas) y las patrullas vigilantes paramilitares. El FARC cuenta con unos 15.000–20.000 guerrilleros, de los cuales unos 6.000 pueden ser niños reclutados a fuerza, de acuerdo al representante de UNICEF en Colombia.8 Los grupos paramilitares (autodefensas) alcanzan unos 6.000 activos y van en crecimiento. La tenacidad con que el FARC peleó para conservar su control sobre las regiones de producción de coca en el Departamento del Putumayo, en el otoño del 2000, claramente demuestra que la liga entre la guerrilla y la producción de narcóticos ya no es una quimera.9 Los estimados alcanzan cifras tan altas como $500 millones al año para la cantidad de dinero que entra en los cofres insurgentes contribuidos por el negocio de coca mediante impuestos de guerra y extorsión. Esta cantidad es suficiente para respaldar una máquina formidable de guerra que permitió a las FARC presentar formaciones del tamaño de batallón en 1997–1998 infligiendo serias derrotas al ejército Colombiano. Los paramilitares también dependen de utilidades de coca, con su líder, Carlos Castaño, afirmando ser el 70 por ciento de su arcón de guerra. Algunos analistas razonan que las FARC no serán derrotadas estratégicamente si se les elimina el ingreso que les entra de parte de la droga a sus arcas de guerra ya que aproximadamente el 50 por ciento de sus ingresos (que no proviene de la coca) no se vería afectado, permitiéndoles mantener un ritmo importante de operaciones militares.10

En los Estados Unidos el consumo de estupefacientes causa la muerte de unas 52.000 personas anualmente. Los costos de salud pública, los accidentes, y pérdida de productividad alcanzan los US$110 mil millones. El comercio de drogas ilegales produce violencia y corrompe cualquier segmento social que toca, desde México, a través de Centroamérica, Panamá, y los estados Caribeños, y aún en los altos círculos gubernamentales. Un diplomático mayor de EE.UU. quien sirvió en Colombia estima que de dos tercios a tres cuartos de los miembros del Congreso Colombiano son corruptos. De allí se deriva que lo que se encuentra en juego para la comunidad internacional son los principios medulares de una comunidad democrática — el principio de derecho, la inviolabilidad de fronteras internacionales, y la seguridad del individuo y la sociedad. Las drogas ilegales contribuyen una importante cantidad de unos US$600 mil millones de dólares a la economía global de lavado de dinero.

Producción Andina de Cocaína
(Toneladas Métricas)

  1995 1996 1997 1998 1999
Perú 460 435 325 240 175
Bolivia  240 215 200 150 70
Colombia 230 300 350 435 520
           
Total 930 950 875 825 765

Colombia, con una extensión territorial de aproximadamente tres veces el tamaño del estado de Montana y una población de 40 millones, es importante a los Estados Unidos en términos mucho más positivos. El comercio bilateral total es de US$10 mil millones de dólares anualmente, y Colombia jugará un papel clave en la integración económica del hemisferio, la idea visionaria del Area de Libre Comercio de las Américas, planeada para el año 2005. Hasta la aparición de sus problemas recientes, el país se consideraba una de las principales democracias en América Latina. Sin embargo, bajo la enorme presión del conflicto, sus profundos defectos como una democracia han llegado a ser sumamente notables: la corrupción, un sistema judicial totalmente disfuncional (a pesar de tener ocho veces el número de jueces que los Estados Unidos tiene para cada 100.000 habitantes), y el alcance ineficaz del gobierno a través de la extensión territorial.11

Un vuelco decisivo en la política de los EE.UU. tuvo lugar cuando Andrés Pastrana tomó posesión de la presidencia en 1998. Habiendo realizado una campaña política sobre la promesa de dar fin a las tres décadas de guerra, habiendo declarado dramáticamente: "Por la paz lo arriesgo todo" pronto se embarcó en un arriesgado proceso de paz. En Enero 1999 otorgó a las FARC una zona desmilitarizada de 16.000 millas cuadradas (el despeje, 4 por ciento del territorio nacional), un área del tamaño de Suiza, pero con una población de solo 96.000 (la cuarta parte del 1 por ciento de la población nacional). Un grupo insurgente menor, el ELN (Ejército de Liberación Nacional, 5.000 miembros) puede recibir una variante de una zona desmilitarizada en el 2001.

¿Qué motivó este arreglo inusitado? A causa del fracaso de los esfuerzos de paz del pasado, especialmente el ajusticiamiento de millares de miembros del movimiento guerrillero M-19 quienes rindieron sus armas al principio del decenio de 1990 para "reintegrarse" a la sociedad, se decidió que un proceso de paz podría funcionar únicamente si las FARC recibieran seguridad en un despeje, una zona donde el gobierno retiraría sus policías y fuerzas militares y permitiese la autoridad local de las FARC.12 Ese gesto mostraría la buena voluntad y establecería una base para negociaciones serias que condujeran a la desmilitarización, reingreso a la sociedad y una paz duradera. Pero el proceso no ha logrado sino muy poco, dando lugar a frustración y criticismo de que Pastrana no ha podido mostrar ningún resultado de sus esfuerzos. Entretanto, las FARC ha usado ese libre control del despeje para reclutar, re-equipar, adiestrar, y preparase para operaciones contra las fuerzas del gobierno, así como también promover el cultivo de coca. Adoptando la clásica estrategia insurgente de "pelea y charla", las FARC continuan operaciones militares agresivas contra los militares y policías. Tal conducta reforzó la acusación de muchos círculos nacionales y extranjeros que el gobierno Colombiano en forma irresponsable había rendido la soberanía sobre el territorio Colombiano a los criminales, cediendo un principio importante en la pugna por la legitimidad.13

Al final del año 2000, Pastrana tenía muy poco que enseñar de su jugada en el proceso de paz, y su popularidad en las encuestas nacionales se había desplomado. Para conservar el falto proceso de paz, Pastrana anuncio en Diciembre que el despeje se mantendría hasta el final de Enero 2001, y que por un acuerdo humanitario liberaría a más de 500 soldados del ejército y policías de Colombia que se hallaban prisioneros en la zona. Terminar el despeje representaba dar fin al proceso de paz, y el gobierno se encontró en la insostenible posición de no ser capaz de retomar la zona militarmente, tan bien atrincheradas están las FARC.14 Aún así no había alternativa sino mantener el proceso de paz por razones nacionales e internacionales. La pregunta era ¿cómo?.

Pastrana y Marulanda acordaron otra extensión en su Acuerdo de Los Pozos en Febrero 2001. A fin de mantener las pláticas, Pastrana obtuvo muy poco a cambio; todo lo que logró fue la devolución de 450 soldados y policías Colombianos que se hallaban prisioneros de la guerrilla y el acuerdo de las FARC’S para continuar dialogando, sin un calendario o fecha establecida para producir un convenio. Marulanda, por otra parte, consiguió una extensión de ocho meses del despeje, el regreso de los prisioneros de las FARC, un compromiso de fondos de gobierno para fomento de proyectos económicos dentro de la zona, la promesa de acceso a la asistencia internacional para cosechas agrícolas alternativas en el despeje, el acomodo de Pastrana para permitir observadores extranjeros (la mayoría abrumadora serán socialistas Europeos simpatizantes de las metas sociales, políticas y económicas que profesan las FARC) durante las pláticas, y la aceptación por parte del gobierno de enjuiciar a funcionarios civiles y oficiales militares acusados de violaciones a los derechos civiles. Nada se dijo acerca de enjuiciar a los comandantes de las FARC quienes han cometido crímenes similares. Marulanda no prometió impedir los asesinatos de funcionarios de los gobiernos locales, cesar los secuestros para demandar rescates, o prohibir el reclutamiento de niños y jóvenes para las unidades armadas de las FARC. No es de sorprenderse que la aprobación pública de Pastrana entre el pueblo votante Colombiano se desbarrancó cayendo a cifras por de un solo dígito. Como se puede leer en el editorial del Washington Post publicado en Febrero 13, 2001:

"El Presidente Colombiano ha perpetuado esencialmente la condición permanente que ha sido tan insatisfactoria para la mayoría de los Colombianos, como ha sido ventajoso para la guerrilla."15 Bilateralmente, los Presidentes Bill Clinton y Andrés Pastrana se cayeron bien. Pastrana visitó Washington 4 veces, y Clinton viajó a Cartagena en Agosto 2000 para dar arranque al Plan Colombia y asegurar a los Colombianos del apoyo bipartidario. La mesnada presidencial incluyó al Senador Democrático Joseph Biden y al Presidente de la Cámara de Representantes Dennis Hastert. Biden según se informa exhorto a Pastrana: "Señor Presidente: aquí estamos los hombres y mujeres más poderosos en los Estados Unidos. Nosotros creemos en Usted ... pero si no hay resultados toda esta buena voluntad podría evaporarse." Pastrana también se reunió con el Presidente George W. Bush en Febrero 2001. Bush estuvo de acuerdo en revisar urgentemente el compromiso con Colombia, pero rechazó el pedido de Pastrana para que los Estados Unidos participaran en sus negociaciones con las FARC.

Ya por algún tiempo funcionarios principales en Washington pensaban que Colombia necesitaba un incremento importante de apoyo de parte de los EE.UU. y una estrategia más amplia que pueda tener continuidad más allá de una administración en Washington y Bogotá. En Noviembre 1999, el Congreso de los EE.UU. votó unos US $165 millones en un paquete suplementario de asistencia para Colombia, que, fue adicional a los US $124 millones asignados con anterioridad, lo que hizo de Colombia el tercer receptor más grande (aunque muy atrás de Israel y Egipto) de asistencia de los EE.UU. en el mundo. El Subsecretario de Estado Thomas Pickering, un individuo experimentado en asuntos latinoamericanos, abogó por un plan nacional a largo plazo, en vez de dar pasitos cortos y vacilantes que cada año tenían que ser resucitados en el proceso político de los EE.UU. Era también imperativo que el gobierno Colombiano llegara a ser más eficiente en vincular un plan a largo plazo con las operaciones en el campo, que movilizara recursos y el personal a través de los ministerios, y que por ende comprometiese los talentos creativos de todos los Colombianos en la reconstrucción de la nación.
 

Así fue como nació el Plan Colombia, que, contrario a la especulación en los medios de información publica, fue ideado por un Colombiano: Jaime Ruiz, el Jefe de Administración de Pastrana, quien posee un doctorado de Louvain y un título de ingeniería de la Universidad de Kansas, y favorecido con una esposa Estadounidense y dominio perfecto del idioma Inglés, escribió el Plan en una semana en Inglés.16

De la Teoría Estratégica
a la Realización

La teoría estratégica del Plan Colombia es muy sencilla.17 Vincula el progreso económico y la seguridad al proceso de paz. La premisa central es que el dinero de droga alimenta los cofres de las guerrillas, cuyos ataques dan origen a las organizaciones de autodefensa de otra manera conocidas como los paramilitares. Si el dinero que va a los narcos se elimina, la guerrilla no puede montar ataques, llega a ser menos amenazadora, y los paramilitares tienen menos razón de existir. Las perspectivas para atraer a la guerrilla y a los paramilitares a la mesa de negociación para entablar serias pláticas de paz se mejoran porque ellos tienen menos justificación y menos capacidad para hacer guerra contra el estado y en contra de uno con el otro. El Plan Colombia hace hincapié en fortalecer al estado, revitalizar una economía con profundo desempleo, favorece las condiciones necesarias para la búsqueda de la paz, interviene la expansión de narcotráfico y cosechas ilegales, y restaura sociedad civil. En otras palabras, el Plan Colombia es nada menos que una estrategia grandiosa para rehacer la nación en una sociedad democrática segura libre de violencia y corrupción. No es una estrategia militar.

El concepto de "responsabilidad compartida" (elemento número 10 del Plan Colombia) para el problema de narcóticos vincula con el apoyo internacional. Es de conocimiento común que muy poco de importancia sucede en este hemisferio sin el liderato de Washington. Consiguientemente, el apoyo militar y económico de los EE.UU. son críticos para alentar a los Colombianos a sacrificar para su supervivencia y para incitar a la comunidad internacional para que brinde su ayuda. El Plan Colombia costará US $7.5 mil millones, con US $4 mil millones aportados por Colombia, $3.5 mil millones por la comunidad internacional (léase aquí Europa), lo que incluye los US $1.3 mil millones comprometidos por los Estados Unidos. Esta división refleja la "responsabilidad compartida" entre Colombia y la comunidad internacional para hacer frente al problema de producción y consumo de estupefacientes, su demanda y abastecimiento. Sin embargo, para fines del año 2000, las naciones Europeas, cuya comprensión de los complejos problemas de Colombia se ve sumamente influida por las organizaciones no gubernamentales orientadas hacia los derechos humanos, había ofrecido solamente US $750 millones.18 Los Europeos también son reticentes a causa de su mala interpretación de lo que perciben como un componente militar muy grande en la asistencia Estadounidense. De hecho, de la contribución de los EE.UU., solo el 61% es militar.

Los elementos principales del paquete de asistencia de EE.UU. para el Plan Colombia son los siguientes:

  1. El apoyo para derechos humanos y reforma judicial — US$122 millones 

  2. La expansión de las operaciones anti-narcóticos en el Sur de Colombia —US$390.5 millones (para helicópteros, asistencia humanitaria, y asistencia de fomento)

  3. El fomento económico alternativo —US$81 millones para Colombia, US$85 millones para Bolivia, y US$8 millones para el Ecuador 

  4. Incremento en los esfuerzos de interdicción — US$129.4 millones 

  5. Asistencia a la Policía Colombiana —US$115.6 millones (Estos dólares eran un suplemento de emergencia a los US$330 millones que ya se habían asignado y US$256 millones más para el 2001. Ver Apéndice 1 para más detalles.)

A fin de estimular el Plan Colombia, funcionarios de Bogotá y los Estados Unidos forjaron el: Plan Colombia: Plan de Acción entre Organismos, que realmente es el Anexo 1 del Plan Colombia. Es un proyecto Colombiano cuyo propósito es ayudar en el pronto arranque durante los primeros dos años del Plan, específicamente para la amenaza presentada por la zona del Putumayo y el Sur de Colombia para producir el efecto negativo inmediato de la producción de coca. Sus actividades incluirán acciones sociales para promover empleo digno y el progreso sostenido de los campesinos desplazados por la eliminación inminente de la producción de coca, el fortalecimiento del sistema judicial, la protección de derechos humanos, vedar los embarques de coca a fin de aislar producción y hacer la agricultura legítima competitiva, y erradicación voluntaria en ambas formas (manual) y aérea. Se espera que estas medidas bajarán producción de coca en un 50 por ciento en dos años. Una amplia campaña de publicidad promoverá el compromiso de la ciudadanía y generará resolución y confianza entre el pueblo y las dependencias estatales. Todos los ministerios del gobierno nacional participaran, así como también lo serán los numerosos organismos multilaterales, tales como las Naciones Unidas, bancos, organizaciones no gubernamentales, y también diversas entidades del gobierno de los EE.UU.19

El Plan de Acción entre Organismos fue ideado cuidadosamente, es muy completo, y demuestra el impacto de los principios de planificación estratégica de los EE.UU. (fue un esfuerzo de colaboración entre funcionarios Colombianos y funcionarios civiles y oficiales militares de los EE.UU. encargados de la planificación) Queda por verse si ambos gobiernos pueden unir la voluntad política, los recursos, y las capacidades orgánicas para ponerlo en práctica. Es más, todo Colombia necesita el equivalente del Plan de Acción entre Organismos, no simplemente en el Putumayo y el Sur.

Enlazando Estrategia y
Operaciones

El Plan Colombia no ha sido fácil de vender. Ante todo, hay confusión entre la contribución de los EE.UU. de US$1.3 mil millones y los US$7.5 mil millones del plan total. Algunos críticos, interpretando mal a ambos Colombia y Vietnam, usan lo que ellos erróneamente perciben como una experiencia similar para los EE.UU. en el Sur Este de Asia como una advertencia. La experiencia en el pequeño El Salvador en el decenio de 1980 es mucho más y aplicable a Colombia, aunque en forma selectiva.

El componente central del paquete de asistencia de los EE.UU., el apoyo contra narcóticos, ha generado mucho acaloramiento en círculos políticos e intelectuales de los EE.UU. Un punto principal de disputa es: ¿Una política que descansa sobre la lucha contra narcóticos será suficiente para ayudar a Colombia a cambiar la marcha de sus múltiples amenazas? ¿No debería los EE.UU. hacer más en lo que se refiere a la contra insurgencia? Una resonante negativa tiene su fundamento en la realidad política de la política nacional combinada con las valiosas lecciones recibidas en El Salvador. Primero, no será fácil que el Congreso de los EE.UU. apoyara un programa de contra-rebeldes que se encuentra plagado de controversia. Más probablemente apoyará un programa contra narcóticos. Por eso el paquete de asistencia es el mejor resultado posible, dado a la aversión política en los Estados Unidos de apoyar guerras de carácter ambiguo. Sencillamente no hay opción de cruzar la línea hacia la lucha contra los rebeldes. Segundo, a diferencia de El Salvador, Colombia posee los recursos, si no la voluntad política, para montar y sostener su propia lucha contra los insurgentes. Tercero, el gobierno Colombiano, las fuerzas armadas y la policía, aún con todas sus deficiencias, tienen un nivel mayor de legitimidad que la que tenían las instituciones de El Salvador. Finalmente, el apoyo a la contra de la insurgencia sería impopular en América Latina y Europa y, por lo tanto, disminuiría las probabilidades de Colombia para obtener apoyo internacional.

El éxito modificado en El Salvador (que coincidió con el crepúsculo de la Guerra Fría; el apoyo externo de bloque Soviético a los insurgentes terminaría eventualmente) se debió parcialmente a la prudente decisión de que los Estados Unidos únicamente proveerían apoyo indirecto limitado, incluyendo los famosos 55 asesores, el equipo, y adiestramiento. Los salvadoreños por si mismos tuvieron que hacer los sacrificios para su supervivencia, y así arraigar fuerte y más legítimamente la democracia. El apoyo de los EE.UU. a Colombia evita con mucho esmero la contrainsurgencia. Instructores de los EE.UU., del Grupo 7º de las Fuerzas Especiales, quienes no acompañarán a las unidades Colombianas desplegadas, se encuentran en el lugar impartiendo capacitación a unidades Colombianas del Ejército y la Marina. Este adiestramiento mejorará la capacidad militar de los Colombianos para ayudar a la Policía Nacional de Colombia a realizar las operaciones contra la infraestructura de la coca.20 En una operación típica, un batallón de contra narcóticos del ejército Colombiano escrutado específicamente por su rectitud en derechos humanos y equipado para operaciones de infantería ligera, protegerá un área de los guerrilleros (en tierra como desde el aire) alderredor de alguna instalación de coca para así permitir que la policía entre en forma segura para arrestar, investigar, recoger pruebas y destruir la coca y las instalaciones.

Los helicópteros suministrados por los Estados Unidos (Blackhawks y Hueys) darán la muy necesaria movilidad para permitir que los tres batallones especializados en la lucha contra los estupefaciente que están siendo formados y adiestrados (dos batallones fueron desplegados en Diciembre 2000). Estos helicópteros no se usarán para la contrainsurgancia. Debido al tiempo necesario para la fabricación, modificación técnica, adiestramiento normal de pilotos requeridos, e integración con los batallones de la lucha contra los narcóticos, los helicópteros no tendrán impacto importante sino hasta después de mediados del 2001.21

Sin embargo, ni Colombia ni los Estados Unidos deberían dejarse seducir por la promesa de la tecnología. No obstante que los helicópteros adicionales darán la tan necesitada movilidad a las tropas y el apoyo logístico, el elemento humano es aún lo más importante en el combate. Esta verdad se quedó demostrada una vez más en el derribo de un helicóptero UH-60, Black Hawk, por las FARC en la batalla de Dabeyba en Octubre 2000. El ejército en este ejemplo dejó de realizar el adecuado reconocimiento.22

Los 18 Black Hawks y los 30 Huey II que fueron aprobados por el Congreso de los EE.UU para su uso en Colombia están destinados a su uso exclusivo en operaciones de la contienda contra los estupefacientes, tales como protección de fuerza, erradicación, y destrucción de laboratorios. También se podrán usar para propósitos humanitarios para prevenir la pérdida de vidas. Por añadidura, el Secretario de Defensa William Cohen prohibió a todo el personal del Departamento de Defensa "comprometerse en las operaciones reales de campo o despliegue en áreas donde el enfrentamiento con el enemigo es inminente."23

Si es posible mantener la distinción entre operaciones contra narcóticos y contra insurgencia en la confusión del campo de batalla es otro asunto. Los funcionarios de los EE.UU. son optimistas en que la distinción operacional puede hacerse. También, ¿tendrán resultados duraderos las operaciones en contra de los estupefacientes? Por ejemplo, una vez un laboratorio o plantío de coca han sido destruidos, la expectativa es que habrá apoyo y seguimiento del gobierno con los agricultores de modo que tengan una alternativa digna y se integran en la economía legítima. Ese es el objetivo del Plan de Acción entre Organismos. Los indicios iniciales son prometedores. A principios de Diciembre del 2000, unas 550 familias se comprometieron a dejar el plantío de coca cambiar sus cocechas por maíz, bananas, plátanos, palma, yuca, arroz, criar pescado y avicultura.24 Jaime Ruiz, asistente principal del Presidente Pastrana, comentando sobre la delicada tarea de convencer a los campesinos:

"Si los Estados Unidos quisieran simplemente eliminar toda la coca bajo el costo más efectivo —fumigando — destruirían Colombia. … tenemos que decirle a esa gente lo que les vamos a dar, no simplemente lo que les vamos a quitar. Ellos tienen que sentir que no quieren cultivar coca."25 El Plan Colombia contempla US $88 millones para apartar a los campesinos del cultivo de coca y amapolas.

La Agencia para el desarrollo Internacional del Departamento de Estado de los EE.UU calcula que hay 18.000 plantaciones pequeñas de familia que cultivan más de 90.000 acres de coca. No se sabe cuántos campesinos más podrán ser persuadidos, pero si no están de acuerdo, sus terrenos seran fumigados con glifosato (conocido en los Estados Unidos como el mata hierbas Roundup). Mas aún, el grueso de la área del cultivo de coca está en las plantaciones industriales. Los propietarios de estas plantaciones no son los agricultores tradicionales, sino empresarios curtidos directamente unidos a las redes internacionales de cocaína. Un enfoque más duro, la erradicación forzada, se necesitará aquí. Por supuesto, nada de esto será en forma permanente a menos que el gobierno pueda ofrecer seguridad y las alternativas económicas; y mantener el régimen legitimo en su lugar de modo que los cultivadores vayan a recaer en sus malas costumbres. Es aquí donde hay muchos "Si" condicionales, especialmente la capacidad del gobierno para mantener programas de largo plazo.

El fomento alternativo funcionó bastante bien en cierto grado en Bolivia (55 por ciento de reducción en cuatro años, y se espera aún más para el 2000) y en Perú (67 por ciento). Funcionó porque había una combinación de interdicción, erradicación, y fomento alternativo que recibió apoyo de largo plazo por parte del gobierno. La interdicción y la erradicación fueron tan efectivas que la economía de coca llegó a ser impredecible y, por lo tanto, poco atractiva para los inversionistas. El fomento alternativo también funcionó bien porque los Estados Unidos proveyeron la mayor parte de los fondos. La disconformidad Europea para poner los fondos totales de su esperada contribución al Plan Colombia atrasará la estrategia del fomento alterno.

Los campesinos son capitalistas astutos. Los agricultores de la secta Amish, cuya religión les prohibe fumar, siempre han cultivado el tabaco, una cosecha legal subvencionada por el gobierno federal, en la región granero del Condado Lancaster, Pensilvania, como una cobertura contra el clima o el mercado del maíz y otras cosechas. En forma semejante, en Bolivia, los campesinos se aseguran plantando coca en otro lado.26 Así, para hacer que los campesinos lo abandonen permanentemente, el gobierno necesita mantener ambos incentivos, negativos y positivos, en el funcionamiento por mucho tiempo. El Columnista George F. Will no está persuadido de que "...la paz mediante herbicidas...para neutralizar a las fuerzas izquierdistas empobreciéndolas" va a funcionar.27

Otro criticismo es que el apoyo de los EE.UU. es demasiado generoso a los militares. El Senador Paul Wellstone, después de una visita a Colombia (donde él y el Embajador de EE.UU. por poquito se salvaron de ser bombardeados), dijo que dar aproximadamente el 75 por ciento de la asistencia a las fuerzas de seguridad no es una buena opción porque "las instituciones militares de Colombia tienen problemas muy profundos, si bien han tomado medidas recientes para mejorar su historial de derechos humanos."28

Si bien su porcentaje es erróneo (es el 61 por ciento), la crítica de Wellstone goza de apoyo.29 Muy semejante a las objeciones expresados por el Parlamento Europeo y otros opuestos a la asistencia militar de los EE.UU., quita importancia a una verdad estratégica esencial. Poco se logrará sin tener seguridad. Como el teórico político Inglés John Dunn afirma: "No puede haber dominio político sin la capacidad de coerción."30 La experiencia demuestra que los Estados Unidos y los otros donantes estarían tirando su dinero si la asistencia no tiene seguridad.
 

Grupos Guerrilleros y de Auto Defensa Colombianos

Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

Grupo terrorista que se inició como una fuerza de protección rural después de una era de conflictos políticos conocida como La Violencia. En 1964, la FARC se consolidó como un ejército militar del partido comunista Colombiano. Es el grupo guerrillero más antiguo, mejor equipado, más grande, y más violento de Colombia. Jefe: Manuel Marulanda (“Tirofijo”). Miembros: Aproximadamente de 15.000 a 20.000 guerrilleros.

Fuerza de Autodefensa Unificadas de Colombia (AUC)

Grupos de paramilitares regionales creados a mediados de la década de los años 1980 con el fin de proteger a los campesinos contra el secuestro, robo y extorsión de ladrones y guerrilleros. Desde entonces, ha evolucionado en un movimiento populista anticomunista que muchas veces lucha a favor del gobierno y que emplea tácticas militares de ofensiva salvajes para desalojar y eliminar a los residentes de las zonas rurales que apoyan a la guerrilla y como fuerza de protección de capos de la droga. Miembros: Aproximadamente 8.000 integrantes.

Ejército de Liberación Nacional (ELN)

Movimiento de la guerrilla urbana creado por disidentes de la FARC e inspirado por la experiencia revolucionaria de Cuba. Contando con una ideología fanatista religiosa y con una forma más rigurosa de ideología marxista que la FARC, el ELN está disminuyendo en tamaño y efectivos. Varios de sus frentes más activos operan en la provincia de Antioquia donde planifican los secuestros y los ataques a las plantas de electricidad. Miembros: Aproximadamente 5.000 integrantes.

La capacidad del estado para la coacción legítima requerirá una importante expansión y profesionalizacion de las fuerzas armadas y la policía. Los tres batallones para la lucha contra narcóticos no serán suficientes para cumplir esa misión. Mientras que no será de predominio total, la política de EE.UU. impone suficientes condiciones y tiene la influencia para exigir que las fuerzas Colombianas de seguridad den cumplimiento a los derechos humanos. Esto presenta otro punto clave: El compromiso de los EE.UU. con el gobierno y las fuerzas de seguridad es fundamental para humanizar el conflicto y para el éxito definitivo del gobierno. Ninguna otra nación tiene la influencia. La noción de Madeline Albright de que los Estados Unidos es "la nación imprescindible", el agente del bien, da en el blanco preciso en lo que se refiere a Colombia. Sin embargo, aunque podemos imponer responsabilidad, no debemos hacernos de cargas que pertenecen a los Colombianos.

Otra realidad estratégica es que no hay otra nación dispuesta y capaz de proveer a Colombia con el paquete completo de helicópteros; equipo, adiestramiento, y mantenimiento. Hay un principio tácito de asuntos internacionales que los Estados Unidos hace una declaración política de importancia cuando decide, mediante la aprobación del Congreso, proveer asistencia militar a un amigo asediado.

Otra escuela de pensamiento critica el Plan Colombia en lo que respecta a tamaño. Aunque ellos creen que sus elementos son los correctos, estos defensores apoyarían mayores recursos internacionales para el Plan Colombia, porque bajo su configuración actual el plan solamente compra tiempo. Ellos urgirían a la Administración Bush a decidir que Colombia es el lugar donde se debe poner el hasta aquí al crimen internacional, adoptando el equivalente diplomático de la doctrina del General Colin Powell de "fuerza abrumadora." Esto requeriría no solamente de más recursos, sino de un cambio de paradigma sobre el uso apropiado de fuerzas militares. Nada de eso es probable que ocurra.

Finalmente, hay una escuela de pensamiento que aboga por la despenalización de los estupefacientes. Se encuentran totalmente opuesto a la "la guerra contra las drogas" en su fuente. Esta apasionada agrupación se olvida del hecho que el 85 por ciento del presupuesto antinarcóticos esta centrado en la reducción de la demanda nacional de estupefacientes en los Estados Unidos. Pero aun más pertinente, esta opción no ofrece seguridad de que el consumo de estupefacientes será reducido. Despenalización puede, de hecho, aumentar el consumo. Por una curiosa coincidencia, estos activistas comparten el terreno con las FARC, que en Marzo del 2000 declararon: 

"El consumo de drogas es un vil lacayo del imperialismo.... Vamos a desafiar públicamente al imperialismo norteamericano para que se vea comprometido a la legalización del consumo de drogas, y de esta manera pelear seriamente para la eliminación de narcotráfico."31 Si esto es duplicidad peculiar de las FARC es una pregunta legítima. El convenio acordado en Los Pozos en Febrero 2001 entre Pastrana y Marulanda un viejo de 74 años, establece que las FARC no se opondrán a la erradicación manual de cosechas ilícitas. Esto parece haber satisfecho parcialmente la meta de Pastrana de haber desnarcotizado a las FARC por sí mismas, pero dejó abrir la situación de la erradicación forzada de las plantaciones industriales, una fuente importante de ingreso para las FARC.

El resultado final es que el Plan Colombia es un bien pensado conjunto de iniciativas de mutuo apoyo. Es completo y equilibrado. Tambien lo es el paquete de apoyo de los EE.UU. El General Retirado Charles Wilhelm, quien supervisó el génesis del compromiso con Colombia como Comandante en el Jefe del Comando Sur de Estados Unidos en Miami entre 1997 y 2000, se refiere al Plan Colombia como un "plan social con un elemento militar de apoyo" y no al revés. El problema yace no en su creación pero sino en su realización, menos en Washington y mucho más en Colombia. La Administración Bush continuará la política pero no se alejará de su premisa fundamental de apoyo limitado a la lucha contra los estupefacientes y no apoyará la lucha contra la insurgencia. Para hacerlo tendría que utilizar la memoria institucional dentro de las agencias nacionales de seguridad: El Departamento de Estado, Defensa, y la misma Casa Blanca. Usar las lecciones del pasado es un desafío perenne en Washington y en el campo, especialmente en lo que tiene que ver con los ingredientes del éxito en conflictos de baja intensidad, un ambiente que requiere la integración cuidadosa de todo los instrumentos de poder nacional. Las comunidades Estadounidense de estrategia y política, civiles y militares, deben llegar a ser más efectivas en aplicar las lecciones del pasado, particularmente El Salvador, en lo que concierne a como movilizar conceptos estratégicos y operacionales y vincularlos con la gente y los recursos entre organismos al nivel nacional y los requerimientos de poner en práctica esa política sobre el terreno.

Mantener la política a largo plazo será el reto, en que Colombia tendrá que demostrar suficiente éxito para garantizar el contínuo apoyo de los EE.UU. El gobierno Colombiano en un sentido encara una sobrecarga política. Tiene que pelear simultáneamente en tres guerras correlacionadas en casa contra: traficantes, insurgentes, y paramilitares. Para poder hacerlo deberá producir recursos nacionales y extranjeros, comprometer totalmente los talentos de su gente, reconstruir totalmente un sistema judicial ineficaz, realizar profundas reformas de sus instituciones,32 mantener el proceso de paz, expandir y reestructurar sus fuerzas armadas, obtener apoyo internacional, y reconstruir la nación. Debe hacer todo esto mientras se somete a las condiciones de cumplimiento de Washington para recibir la asistencia continuada. Pero que es la naturaleza ineludible de una relación de asistencia de mutua dependencia. Estas son cargas extraordinarias para un gobierno y sociedad con profundas deficiencias. Consiguientemente, es decisivo contestar la pregunta de sí un estado débil puede funcionar estratégicamente en el sentido Clausewitziano de. ¿Puede Colombia hacer el enlace entre la estrategia al nivel nacional y poner en práctica las operaciones y táctica? 

La pregunta crucial para Colombia no es meramente un ejercicio intelectual de la clase que brillantemente se formula en el Plan de Acción Social entre Organismos, sino como nación puede comprometerse a ganar. Bogotá debe movilizar recursos a largo plazo. La violencia no es probable que desaparezca en el termino de una o dos administraciones. De allí que, Pastrana y los líderes que le sigan y en todos los ministerios y las cúpulas que harán las decisiones necesitan mantener un esfuerzo integrado que debe comenzar con la profesionalización y expansión de los militares y de la policía.33 Las fuerzas armadas de Colombia tienen que llegar a ser más expertas en un número de áreas: formular una estrategia militar coherente que vincule la estrategia nacional a las operaciones y táctica militares, hacer uso eficaz de información secreta en operaciones, adiestramiento y doctrina para las operaciones de unidades pequeñas, capacidad de reacción rápida, movilidad táctica, logística y reparación de equipo, combate cercano y nocturno, operaciones conjuntas, servicio médico mejorado y evacuación médica, transporte y aerotransporte, y mejores relaciones con la población civil.34

También es necesario democratizar las fuerzas militares de modo que el riesgo de combate sea distribuido más equitativamente. Hasta muy recientemente el cuerpo de bachilleres del ejército (soldados con un grado de educación equivalente al diploma de escuela preparatoria) estaban exentos por ley de ser expuestos al riesgo de combate. Ese cuerpo ha sido disuelto pero la exención al combate para aquellos que posean una educación secundaria permanece por ley. Así, antes de la expansión planeada de 55.000 soldados que fue anunciada en el 2000, aproximadamente 35.000 de esos soldados eran gandules administrativos en una fuerza de unos 135.000 efectivos necesarios para la defensa pasiva de la infraestructura y para responder a los ataques simultáneos a través de un territorio enorme. Por ejemplo, una de brigada tiene que cubrir la parte oriental de Colombia, un área el tamaño de Francia. El Ejército de los EE.UU. necesitaría un mínimo de cinco divisiones en un área semejante.

Los soldados de las clases más bajas son los que pelean y mueren. Un funcionario de alto rango en el Departamento de Estado quien tiene profundo conocimiento de la situación en el terreno en Colombia afirma que si se estableciera el servicio militar obligatorio universal, las guerras internas se acabarían en cinco años porque a las clases media y alta les interesaría que se resolvieran. El compartir las cargas y las recompensas, hace la coalescencia de una nación.35 Las clases media y alta exigirían más dinero para el presupuesto militar, mejor liderazgo, mejor tratamiento y adiestramiento, equipo de lo mejor para los soldados, y estrategia y operaciones efectivas. Lamentablemente, hay poco apoyo político para tal propuesta en Colombia. Podría ser un síntoma de una sociedad en negativa del peligro que encara. Los Estados Unidos condicionan su asistencia de seguridad en muchas maneras, notablemente cumplimiento con provisiones de derechos humanos. Compartir el riesgo de combate en forma equitativa entre las capas sociales es la llave del éxito, porque aumenta la legitimidad de esfuerzo del gobierno y levanta la moral. Por lo tanto, los Estados Unidos deberían considerar seriamente condicionar la continuación de la asistencia de seguridad al establecimiento en Colombia del servicio militar obligatorio universal como parte de la expansión y reorganización de las fuerzas armadas. Tal medida, desde luego, sería de controversia, pero contribuiría enormemente en establecer la voluntad política entre las cúpulas donde se formulan las decisiones en Colombia.

Ya que una gran parte del ejército está varado bajo el deber defensa pasiva, se necesitarán más unidades para presionar al FARC, al ELN, y a los paramilitares. Hay poca probabilidad de derrotar a los insurgentes militarmente, pero el balance en el campo de batalla tiene mucha importancia en las negociaciones de paz. Los insurgentes tienen poco incentivo para negociar seriamente, y los paramilitares tienen pocas razones para deponer las armas. Una vez que los militares establezcan decididamente un balance favorable en el campo de batalla, los otros combatientes entraran en juicio y negociarán más bien que esperar sufrir mayor destrucción. Edificar la paz no será fácil, pero debe hacerse con base en el principio central de lo qué el Comandante General de las Fuerzas Armadas Colombianas, Fernando Tapias, llama "recuperando el uso legítimo de la fuerza", es decir, restableciendo el monopolio legítimo sobre el uso de fuerza por el estado.36 Para esto, los Colombianos necesitan poseer la voluntad de ganar, una materia prima que no se puede exportar desde los Estados Unidos.37 El principio estratégico clave que debe servir de información para formular la estrategia nacional es la trinidad expresada por Clauswitz: el fortalecimiento de la relación entre la gente, las fuerzas armadas, y el gobierno.

En el 2000 el Ejército se desempeñó muy bien, según su comandante, el General Jorge Enrique Mora. Llevó a cabo 3.215 acciones ofensivas, un 67% más que en 1999, capturando un número importante de guerrilleros, paramilitares, y narcotraficantes.38 Un liderato mejor fue una de las claves por las que se vio esa mejoría en el campo de batalla. Esa fue una notable mejoría sobre el período 1997–1998, cuando el ejército estaba perdiendo la guerra. Bien, es completamente posible que el ejército, la fuerza de aire, y la marina continúen desempeñando bien sus actividades en el futuro pero que no reciban el apoyo adecuado por parte de los ministerios civiles del gobierno en la reconstrucción de la nación. El peligro entonces es que la gente directamente afectada por la violencia se frustre nuevamente.

Conclusión

El esfuerzo militar por si solo no salvará a Colombia de caer al fracaso total como una democracia, pero el fracaso es cierto sin ese esfuerzo. La historia nos enseña que en todas las ocasiones de contra insurgencia que han tenido éxito en el mundo moderno, han tenido un fuerte componente político, económico, y social que complementa el militar. Los militares por sí solos no pueden salvar las instituciones democráticas de Colombia. No hay alternativa al Plan Colombia en este momento, y el tiempo apremia. El Plan establece una estrategia fundamental óptima que debe ser ampliada, aplicada al país entero, y sostenida muchos años por venir. Atacando la fuente de la violencia, el negocio de narcóticos, es trascendental para obtener éxito completamente. Dada la aversión para apoyar las contiendas contra la insurgencia en los Estados Unidos lo más que esa nación puede hacer por Colombia es reducir su apetito por la cocaína y la heroína y suministrar a Colombia "los medios" y "conocimientos" para que pueda combatir en su propia contienda. La aversión de los Estados Unidos para apoyar los esfuerzos de contra insurgencia puede realmente servir el mejor interés nacional de Colombia porque los Colombianos tendrán que hacer sus propios sacrificios.

Al mismo tiempo no debe haber ilusiones acerca de los límites del apoyo de los EE.UU. Colombia ha sido agitada por convulsiones internas por más de medio siglo. Sus problemas no comenzaron con el narcotráfico y quizá no terminen cuando el narcotráfico se acabe. Volviendo a la declaración del Ministerio de Defensa que citamos a principio de este ensayo: queda por determinarse cuan gobernable será Colombia cuando su gente se vea libre del flagelo de los estupefacientes.
 

APENDICE 1:
Elementos Específicos del Apoyo de EE.UU. a Colombia

  A. Fomento Económico Alternativo y Reasentamiento: cosechas alternativas, investigación práctica sobre cosechas con mercados identificados, crédito y títulos de propiedad de tierras, e infraestructura de producción (tales como barracones de empaque, de almacenaje, y drenaje); programas ambientales, gobernación local, asistencia a la gente desplazada con proyectos de infraestructura (escuelas, sistemas de agua, caminos y puentes, y quioscos de mercado). 

  B. Mejoría de la Capacidad de Gobierno: la protección de derechos humanos de los trabajadores, fortalecer las instituciones de derechos humanos, establecimiento de grupos de trabajo de derechos humanos, rehabilitación de soldados infantiles, seguridad de testigos y personal judicial en casos de derechos humanos, apoyo de la oficina de derechos humanos de las Naciones Unidas, y supervisión por parte del gobierno de los EE.UU. 

  C. Administración de Justicia: reforma del código penal, perfeccionamiento de fiscales, preparación de jueces, centros judiciales, defensores públicos.

  D. Cumplimiento de la Ley: Unidad especial para el decomiso de bienes y/o fondos lavados, programa contra la corrupción, unidades de investigación de crímenes financieros, estrategia antisecuestros, academia de policía judicial, adiestramiento de policías de aduanas, hacer valer la seguridad marítima y de puertos, cumplimiento multilateral de la ley, seguridad en las prisiones, asistencia de supervisión de la banca, asistencia en el aumento de las rentas publicas, asistencia en el adiestramiento de aduanas, investigación y encausamiento de crímenes financieros, reforma legal y de derechos humanos de las fuerzas armadas, y Escuela Superior de Auditores de Guerra del Ejército.

  E. Apoyo al Proceso de Paz: Seminarios y Análisis de Gestión de Conflicto y Procesos Comparables de Paz.

APENDICE 2:
Los Diez Elementos del Plan Colombia

  1. Una estrategia económica que produzca empleo, que apoye la capacidad del Estado para recabar las rentas publicas de impuestos y que le permita al país tener una fuerza económica viable para contra balancear la del narcotráfico. La expansión de comercio internacional, acompañada por una mejoría en el acceso a los mercados extranjeros y los acuerdos de libre comercio para atraer inversionistas nacionales y extranjeros son clave para la modernización de nuestra base económica y a la creación de empleos. Tal estrategia es crucial en esta época cuando Colombia se enfrenta su peor crisis económica en setenta años, con desempleo que alcanza el 20%, que a la vez limita la capacidad del gobierno para enfrentarse al narcotráfico y la violencia que produce. 

  2. Una estrategia financiera y fiscal que incluye severa austeridad y ajuste a fin de impulsar la actividad económica y recuperar el prestigio históricamente excelente de Colombia en los mercados financieros internacionales.

 3. Una estrategia de paz que apunta a un acuerdo negociado de paz con las guerrillas basado en la integridad territorial, democracia y derechos humanos, que deben fomentar y fortalecer el principio de derecho y la lucha contra las drogas. 

  4. Una estrategia de defensa nacional para reestructurar y modernizar las fuerzas armadas y la policía, de modo que puedan ser capaces de restablecer el principio de derecho y proveer seguridad en el país, para combatir el crimen organizado y los grupos armados y para proteger y promover los derechos humanos y la ley internacional humanitaria.

  5. Una estrategia judicial y de derechos humanos para reafirmar la regla de ley, el principio de derecho, y asegurar justicia imparcial para todos, mientras se sigue adelante con las reformas ya iniciados en las fuerzas de la ley y el orden asegurándose que ellos cumplirán su papel apropiado como defensores y respetando los derechos y la dignidad de todos.

  6. Una estrategia contra los estupefacientes, en asociación con otros países involucrados en algunos o todos los eslabones de la cadena de las drogas: producción, distribución, venta, consumo, lavado de bienes, químicos precursores, y la venta de armas. Y, al nivel nacional, para detener el flujo de dinero de la droga — el combustible de la violencia — a los insurgentes y otras organizaciones armadas.

  7. Una estrategia de crecimiento alterno que impulsará planes agrícolas y otras actividades económicas lucrativas para los campesinos y sus familias. El crecimiento alterno considerará también actividades de protección ambiental económicamente factibles, pensadas para la conservación las zonas de bosques y terminar la expansión peligrosa de cosechas ilegales a través de la cuenca Amazónica y los extensos parques nacionales de Colombia - áreas de inmensa diversidad biológica, de importancia ambiental vital a la comunidad internacional. Dentro de esta estructura la estrategia incluye proyectos productivos, que sean sostenibles, integrados y participes, combinados con la infraestructura requerida. Se da atención particular a las regiones que combinan niveles altos de conflicto con niveles bajos de la presencia del Estado, y capital social, y de seria degradación ambiental, tal como el valle del Magdalena Medio, el Macizo Colombiano y el suroeste.

  8. Una estrategia social de participación dirigida a la conciencia colectiva. La estrategia busca establecer mayor responsabilidad en el gobierno local, injerencia comunitaria en los esfuerzos contra la corrupción, y presión continua sobre las guerrillas y los otros grupos armados para acabar con los secuestros, la violencia y el desalojo dentro del país de individuos y comunidades. La estrategia incluirá también cooperación con los grupos locales de empresarios y laborales, con objeto de promover modelos productivos e innovadores a la luz de una economía más global. Además, esta estrategia busca fortalecer las instituciones, formales e informales, para fortalecer los cambios a esos modelos culturales que fomentan violencia y se perpetúan. Incluye la promoción de mecanismos y programas educativos para aumentar tolerancia, los valores esenciales para la coexistencia pacífica, y la participación en asuntos públicos.

  9. Una estrategia de desarrollo humano para fomentar los esfuerzos para garantizar, dentro de los próximos años, programas adecuados de salud y educación, para abrir oportunidades a cada Colombiano joven y asistencia a grupos vulnerables en nuestra sociedad, incluyendo no simplemente a esos afectados y desplazados por la violencia sino también a aquellos que se encuentran en condiciones de extrema pobreza.

10. Una estrategia de orientación internacional para confirmar los principios de responsabilidad compartida, acción integrada y tratamiento equilibrado del asunto de la droga. El papel y el apoyo de la comunidad internacional son vitales para el éxito del proceso de paz con tal que se apeguen a los términos de la ley internacional y sean solicitados por el gobierno Colombiano.

Notas

1. Ministerio de Defensa Nacional, El Narcotráfico, una Amenaza para la Seguridad Nacional, Bogotá, Noviembre 2000, p. 1.

2. Diálogo Interamericano, "Un Tiempo para Decisiones: La Política de los EE.UU. en el Hemisferio Occidental," Washington, D.C., 2000, p. 19.

3. Para más información sobre complejos problemas de Colombia y los dilemas políticos de EE.UU. ver: Gabriel Marcella y Donald Schulz, "Las Tres Guerras de Colombia: La Estrategia de EE.UU. en la Encrucijada" Carlisle Barracks, Pennsylvania: Strategic Studies Institute, Marzo 5, 1999; David Passage, "Los Estados Unidos y Colombia: deshaciendo el Nudo Gordiano", Carlisle Barracks, Pennsylvania Strategic Studies Institute, Marzo 2000. Ver también el informe del Inter-American Dialogue y Council of Foreign Relations: "Hacia una Mayor Seguridad y Paz en Colombia: Forjando una Política Constructiva de los EE.UU.", Nueva York Council of Foreign Relations, 2000. Ver también Asuntos Extranjeros en Español, Volumen 1, número 1 (Primavera 2001). Especialmente los artículos por Ana María Salazar, Luis Alberto Moreno, y Miguel Shifter.

4. El efecto de que vaya ha haber un desparrame no es una amenaza clásica militar a países vecinos. Es más un problema de crimen internacional, contrabando, corrupción, y su violencia asociada. Ver por ejemplo: Patrice M. Jones "Colombia’s Drug War Spills Into Ecuador" Chicago Tribune, February 13, 2001 (http://ebird.dtic.mil/ Feb2001/e20010214colombias.htm).

5. El efecto de globo es más que solo el cultivo. Incluye el desalojo del trafico, la violencia, y el consumo en otras áreas y países. Ver también: Joseph Nuñez, "Fighting the Hobbesian Trinity in Colombia: A New Strategy for Peace" próxima a salir. Escuela Superior de Guerra del Ejercito de los EE.UU., Strategic Studies Institute

6. Hernando Gómez Buendía, "Ningún futuro, Semana.com, Diciembre 18, 2000 (http://semana.terra. com.co/972/ZZZT1C5DSGC.asp) Ver también el responsable comentario de Rafael Nieto Loaiza, "Las Hipocresías Nacionales", publicado en El Tiempo y enviado personalmente por correo electrónico a este autor, Diciembre 21, 2000.

7. Sobre la amenaza que representan los paramilitares, ver: Ministerio de Defensa Nacional, Ilegalidad de los grupos de Auto-Defensa en Colombia, Bogotá: Diciembre 2000. Para un tratamiento comprensivo de la violencia y las recomendaciones estratégicas de un distinguido intelectual militar ver: Alvaro Valencia Tovar, Inseguridad y Violencia en Colombia, Bogotá: Universidad Sergio Arboleda, 1997.

8. "Lo que esto podría significar", dijo Carel De Rooy, "es que el número de niños podría ser dos veces más de lo qué nosotros pensamos, o que ellos en el frente ponen a los niños como carne de cañon." Juan Forero, , "A Child’s Vision of War: Boy Guerrillas In Colombia", New York Times, Diciembre 20, 2000 (http://ebird.dtic. mil/Dec2000/e20001220childs.htm)

9. Juan Forero, "Puerto Asis Journal: To Make a Point, the Rebels Are Strangling a Town," New York Times Noviembre 3, 2000 (nytimes.com/2000/11/03/ world/03/COLO.html); Juan Forero, "Key Roads Taken From Rebels, Colombia Says," Noviembre 14, 2000 (nytimes.com/2000/11/14/world/14COLO.html).

10. Linda Robinson, Jefe del despacho latinoamericano de la revista US News and World Report, mantiene que la coca representa cerca del 50% del ingreso de las FARC. Ver: La entrevista de Robinson con Warren Olney, National Public Radio International, KCRW (Los Angeles), Enero 26, 2001. En el año 2000, el FARC se estimó haber levantado de hasta $250,000,000 mediante secuestros.

11. El sistema judicial disfuncional y las recomendaciones para corregirlo se presentan por Steven Levitt y Mauricio Rubio, en su monografía "Entendiendo el Crimen en Colombia y Qué se puede hacer para corregirlo", Monografías de Trabajo No. 20, FEDESARROLLO: Bogotá, Agosto 2000.

12. Dado que el gobierno es incapaz de controlar extensas áreas de territorio nacional de Colombia, de hecho ha habido despejes, áreas en las que prácticamente ha habido autonomía política para fuerzas irregulares, desde la independencia en los 1820s.

13. Véase la fuerte crítica aparecida en la página editorial del Washington Post "Crossroads in Colombia", Enero 3, 2001, p. A16. La distinguida líder política nacional Noemi Sanín urgió una revaluación y replanteamiento del proceso de paz. Ver su carta al líder de las FARC, Manuel Marulanda, en "Hay que rediseñar el proceso de paz", El Tiempo, Enero 7, 2001, htpp:// eltiempo.terra.com.c/07-01-2001/paza.

14. El Subsecretario de Estado Thomas Pickering comentó "no es posible defender la existencia del despeje cuando no hay negociaciones." Scott Wilson: "To Preserve Peace Talks, Colombia Maintains DMZ," Washington Post, Diciembre 7, 2000 (washingtonpost.com/ ac2/wp-dyn/A38377-2000DEC7).

15. "Sticking With Colombia", Washington Post, Febrero 13, 2001, p. A20.

16. la Fuente de esta información es el exEmbajador a Colombia, Curtis Kamman, Entrevista, Escuela Superior de Guerra del Ejercito de los Estados Unidos, Carlisle, Pensilvania, Diciembre 8, 2000. Haberlo escrito en Inglés puede haber sido un desacierto táctico que azuzo los rumores de que Washington había redactado el Plan Colombia.

17. El título completo de plano es Plan Colombia: Plan para la Paz, Prosperidad, y el Fortalecimiento del Estado. Esta disponible en Inglés y en Español de la Presidencia Colombiana: http://www.presidencia.gov.co/ webpresi/plancolo/plancin2.htm

18. Howard LaFranchi "Briefing: Putumayo, The Newest Front In the Latin Drug War," Christian Science Monitor, Diciembre 12, 2000; (http://ebird.dtic.mil/ Dec2000/e20001212newest.htm). El Parlamento Europeo condiciona su apoyo del Plan Colombia: "...aumentar la participación militar en la pelea contra las drogas arriesga un escalamiento del conflicto en la región, y que las soluciones militares no pueden producir una paz duradera." Ver su declaración de 22 puntos: "La Resolución del Parlamento Europeo sobre el Plan Colombia y Apoyo para el Proceso de Paz en Colombia" está disponible en ceudes@andinet.com. El Parlamento Europeo, en febrero votó 474 a 1 contra el Plan Colombia porque era un acuerdo bilateral entre Bogotá y Washington. La acción del Parlamento tiene más valor sicológico. El Parlamento no tiene autoridad política.

19. Se pueden encontrar en más detalles en: Oficina del Presidente, Plan Colombia: Plan de Acción Entre Organismos, Fase I, Bogotá, 2000.

20. El número total de instructores militares de los EE.UU., fluctúa entre 200 a 300, con un límite de 500. Los instructores civiles por contrato son casi 300. Obviamente algunos de los principios de instrucción y las destrezas que son enseñadas por conducto de los instructores estadounidenses son aplicables a ambos contra estupefaciente y contra insurgentes. La expectativa es de que tal entrenamiento tendrá un impacto que profesionalice en toda su extensión al ejército. Para un informe profundo sobre como se lleva a cabo el entrenamiento de infantería ligera de EE.UU., véase: T. Christian Miller, "A New Front In Colombia’s War Against Drugs," Los Angeles Times, Mayo 6, 2001; ebird.dtic.mil/May2001/ e20010507anew.htm. Un instructor de los EE.UU. aseveró: "Se hace fuerte hincapié en la discriminación de blanco y puntería para asegurar que los soldados identifican blancos beligerante antes de que ellos los comprometan. .(hay) un gran número de no combatientes trabajando en los laboratorios, y eso hace de la discriminación de blancos crítica."

21. Sobre esto ver: United States General Accounting Office, "Drug Control: U.S. Assistance to Colombia Will Take Years to Produce Results", Informe al Presidente y Miembro de más rango, Subcomité sobre la Justicia Criminal, Política de Estupefacientes, y Recursos Humanos, Comité sobre la Reforma de Gobierno, Cámara de Representantes, Washington, D.C., Octubre 2000. Ver también el testimonio de Jess T. Ford ante el mismo Subcomité, "Drug Control: Challenges in Implementing Plan Colombia," Octubre 12, 2000.

22. Ver Karen De Young, "Colombia Plan Faces ‘Crunch Time,’ "Washington Post, Diciembre 22, 2000; http://Washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A38415-2000Dec21.html.

23. Fuente: Tte. Cnel George Rhynedance, Relaciones Públicas, Oficina del Secretario Auxiliar de Defensa, Agosto 31, 2000.

24. Las dificultades de fumigar para erradicar, la sustitución de cosechas y de ganarse los corazones y las mentes de campesinos quienes en el pasado se han sentido abandonados por el gobierno no se le debe quitar importancia. Ver: Juan Forero, "Luring Colombian Farmers from Coca Cash Crop," New York Times, Noviembre 20, 2000; nytimes.com/2000/11/20/world/ 20COCA; Juan Forero"No Crops Spared in Colombia’s Coca War," New York Times, Enero 31, 2001, pp.A1, A8; David Adams, "Plan Colombia Gets Off to Rocky Start," St. Petersburg Times, Febrero 11, 2001; sptimes.com/ News/021101/Worldandnation/Plan Colombia gets of.shtml; David Adams Jared Kotler, "In War On Coca, Colombia Enlists Farmers," Philadelphia Inquirer, Diciembre 5, 2000; http://ebird.dtic.mil/ Dec20001205inwar.htm. La agresiva erradicación Boliviana de la coca y el programa de sustitución de cosecha en el Chapare ha ocasionado resentimiento general entre los campesinos, aunque el gobierno de Hugo Banzer promete sacar a Bolivia de las drogas para el 2002. Ver: Clifford Krauss, "Bolivia Wiping Out Coca, at a Price, "New York Times, Octubre 23, 2000; nytimes.com/ 2000/10/23/world/ 23BOLI.html.

25. Karen DeYoung, "A Long Way from Coca to Coffee," Washington Post, Octubre 11, 2000, p. A18.

26. El éxito en Bolivia está lejos de ser completo. Mientras la mayoría del cultivo en el Chapare se había eliminado (excepto unos pocos cientos de hectáreas) a fines del 2000, el cultivo "legal" en el Yungas ha sido expandido a unas 12.000 hectáreas. Ver: The Economist, Enero 6, 2001, p. 31–32.

27. George F. Will "Colombia Illusions," Washington Post, Septiembre 10, 2000, p. B7.

28. Paul Wellstone, "Bush Should Start Over in Colombia," New York Times, Diciembre 26, 2000 (nytimes.com/2000/12/26/opinion). Para un análisis conocedor del la relación entre los militares y las nuevas amenazas ver: Cynthia A. Watson, "Civil-Military Relations in Colombia: a workable relationship or a case for fundamental reform?," Third World Quarterly, Volumen 21 (2000), Número 3, p. 529–548. La mejora de la conducta del ejército en derechos humanos puede verse en el informe del Departamento de Estado Country Reports on Human Rights Practices, por ejemplo 1997, 1998, y 1999. Los enlaces entre militares y paramilitares, tácitos y activos, todavía reciben criticas fuerte, aun de parte de funcionarios de los EE.UU.

29. Ver, por ejemplo, Adán Isacson, "U.S. Military Aid to Colombia: The Human Rights Implications," Washington: Center for International Policy, 2000.

30. John Dunn, The Cunning of Unreason: Making Sense of Politics, Londres: Basic Books, 2000, p. 120

31. Documento del Pleno de las FARC, Marzo 21–25, 2000, ubicación desconocida. La despenalización tiene otros y más matizados exponentes. Por ejemplo, el zar de las drogas de Clinton, General retirado Barry McCaffrey, y el Gobernador Gary E. Johnson del estado de Nuevo México quienes defienden modificar las leyes para reducir el encarcelamiento obligatorio de algunos consumidores de drogas, mejorar la educación, el cuidado y la rehabilitación y "no tolerar las innecesarias víctimas de la veda de las drogas." Ver Gary E. Johnson, "Another Prohibition: Another Failure," http:// www.nytimes.com/2000/12/30/opinion/30John.html .

32. Entre las reformas que tienen que hacer estan las instituciones totales del gobierno y la constitución, y la descentralización de la administración. Ver las recomendaciones en: Alberto Alesina, Alberto Carrasquilla, y Juan José Echavarría, "Decentralización en Colombia," FEDESARROLLO, Documento de Trabajo, No. 15, Bogotá: Agosto 2000; Alberto Alesina, "Reformas Institucionales en Colombia," FEDESARROLLO, Documento de Trabajo, No. 21, Bogotá: Noviembre, 2000.

33. Según el ex-Ministro de Defensa Rafael Pardo Rueda, el país necesita mucho más policías. Tantas como 200 municipalidades carecen de policías. Ver Pardo Pardo’s "En vez de paramilitares más policía," El Espectador, Enero 18, 2001; acceso a través del internet

34. Para un análisis más específico sobre las necesidades de las fuerzas militares de Colombia, ver: Passage, "The United States and Colombia: Untying the Gordian Knot." Es importante destacar que en años recientes el ejército Colombiano ha mejorado dramáticamente sus marcas en derechos humanos.

35. Sobre este concepto ver la profunda mediación por Deborah Stone, , Policy Paradox: The Art of Political Decision Making, New York: Norton, 1997, p. 20.

36. General Fernando Tapias, "Estrategia Militar de Colombia," presentación hecha durante la conferencia "Landpower and Ambiguous warfare: The Challenge of Colombia in the 21st Century," Escuela Superior de Guerra del Ejército de los EE.UU., Carlisle, PA, Diciembre 10–11, 1998. 

37. Para una estrategia para generar poder legítimo ver: Gabriel Marcella y Donald Schulz"Colombia’s Three Wars: U.S. Strategy at the Crossroads," Strategic Review, Invierno 2000, especialmente páginas 16–21.

38. Ver el informe del General Mora en "Capturados 1.018 guerrilleros en el año 2000", El Tiempo, Enero 2, 2001, p. A1. 
 

El Abuso de las Drogas es una Enfermedad Costosa 

El alcance del problema mundial de drogas es difícil de exagerar. En el ámbito Internacional, las drogas ilegales involucran a 200 millones de usuarios y $500 mil millones de dólares por año--- una suma que excede el producto nacional bruto de la mayoría de los países.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan señala que el comercio ilegal de Drogas es tan grande como la industria de petróleo y gasolina en todo el mundo y el doble de grande que la industria automotriz.

Los cuatro millones de estadounidenses que son adictos crónicos a las drogas ilegales ocasionan daños enormes a la sociedad y a ellos mismos. Estimamos que este abuso de drogas le cuesta a Estados Unidos mas de $110 mil millones de dólares al año, y da como resultado 1.5 millones de arrestos al año.

Ninguna nación puede permitirse el lujo de la hemorragia social causada por el abuso de drogas.

Barry McCaffrey, Washington Times, Junio 10, 1998

El Dr. Gabriel Marcella, es profesor de Estrategia en el Departamento de Seguridad Nacional y Estrategia de la Escuela Superior de Guerra del Ejercito de los EE.UU.. Con anterioridad sirvió como asesor de asuntos internacionales para el Comandante en Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos (US SOUTHCOM). Es autor de varios libros y artículos entre los que se encuentran: Warriors in Peacetime: The Military and democracy in Latin America; Security Cooperation in the Western Hemisphere: Resolving the Ecuador-Peru Conflict (coautor); “Colombia’s Three Wars: U.S. Strategy at the Crossroads”; “War and Peace in Colombia,” “The Presidential Advisory System and the Making of Latin American Policy”; y “The Interagency Process and National Security: Forward Into the 21st Century.” Su interés actual reside en la toma de decisiones de seguridad nacional y las dimensiones estratégicas de las relaciones civico-militar en tiempos de crisis y guerra. Con frecuencia sirve de comentarista en los medios impresos y televisivos sobre asuntos de seguridad en América Latina y la Política Estadounidense. 
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