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| Wehrmacht 1914 - 1945 |
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| BERGMANN
MP- 18 - EL AUTENTICO SCHMEISSER
El subfusil hizo su aparicion en el campo de batalla durante la I Guerra Mundial. El efecto era el mismo, aunque se clasificara como Maschinen Pistole; su volumen de fuego concentrado practicamente fumigaba el blanco, introduciendo un nuevo concepto en el mundo de las armas miliatres, algo que terminaria modificando las tacticas militares. El fusil, peor aún si tenía la bayoneta calada, entorpecía los movimientos poniendo en peligro a su portador, que quedaba en inferioridad de condiciones frente a las cortas “ púas” de su oponente. Por otra parte, si bien el actual concepto de “ unidades de asalto” no estaba todavía estructurado, ya se planteaban los ataques rápidos destinados a destruir objetivos estáticos como los nidos de ametralladoras, ya que logrado el acercamiento poco podrían hacer sus sirvientes con las alzas regladas a 2.000 m o más. Los “ Sturmtruppen” germanos, que formaron los pelotones de asalto alrededor de 1916, introdujeron el nuevo concepto táctico de gran volumen de fuego a corta distancia, con movilidad rápida y tiradores disparando a la carrera. Sin embargo habría que esperar hizo en función de un cartucho para arma corta, el 9 mm Glisenti, por entonces reglamentario en el Ejército Italiano. En realidad Revelli buscaba una ametralladora ligera y portátil que disparara un cartucho de pistola a din de economizar parque de gran calibre y mayor coste ( entendiendo por ello cartuchos de fusil), y, por la misma razón de su energía limitada, no necesitara de mecanismos acerrojados y complejos. Esta última premisa facilitaría su producción masiva sin recurrir a grandes infraestructuras de máquinas- herramientas, facilitando su producción a bajo coste. Una ligera mirada al Villar Perosa de 1915 nos
puede dar la noción de que se aproxima a la idea de una mini-ametralladora
de apoyo, pero no se parece en nada a un subfusil. Dos mecanismos
paralelos, con sus respectivos cañones y cargadores que alimentan
por arriba, están unidos en tándem. Por delante se
apoyan en un pie regulable en altura sobre el que giran, y por detrás
rematan en dos asas con disparadores anticonvencionales, coronadas por
un aparato de puntería central que, por el espacio entre los cargadores,
erige un dióptero en cada extremo.
La idea italiana no volvió a punto muerto. A partir de ella surgirían dos versiones automáticas con figura de “ moschetto”, desarrolladas a finales de la Primera Guerra Mundial aproximándose a la silueta de “carabina- subfusil”, aspecto que dio un denominador común a los subfusiles de primera generación. Por un lado emergió la carabina automática Villar Perosa construida en la factoría del mismo nombre, y por el otro el “moschetto automático Revelli- Beretta” con intervención de esta última compañía. Ambos estaban recamarados por el 9 mm Glisenti, poseían dos gatillos, y alimentaban con cargadores insertados desde arriba, pero el Revelli – Beretta mostraba ya los primeros rasgos que luego darían cualitativo renombre al subfusil de esta marca de 1938. Se había logrado dar la primera forma coherente, aunque se pareciera más a una carabina, y el cargador, sobresaliendo por arriba, obstruyese la línea de mira y no fuera lo más proclive a darle una forma compacta. Para entonces, el ingeniero alemán Hugo Shmeisser, diseñador asociado a la factoría de Theodor Bergmann, ha había puesto en producción su criatura, el letal MP 18. EL PERIODO DE HUGO SCHMEISSER
Los diseños se suceden.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Schmeisser diseña en Haenel la carabina automática 42, precursora del fusil de asalto StG 44. Asi mismo concibe en esta época una versión económica de la MKb 42, el subfusil 45. No obstante, no pasan de la etapa de prototipos. Tras el final de la Guerra la empresa Haenel, en Turingia, queda en la zona ocupada por los rusos. Es Expropiada y Schmeisser enviado, junto con otros cuatro especialistas, a Ijevsk para dirigir la industria soviética de armamento. El cometido de estos ingenieros – entre los que se encontraban el Dr. Gruner, creador de la MG 42, y Karl Barnitzke, técnico de armas ligeras en Simson/BSW – era trabajar sobre el nuevo armamento de infantería soviético. Se especula que Schmeisser pudo haber colaborado en la solución de los métodos de fabricación de fusil de asalto AK-47 ( a su vuelta a Suhl en julio de 1952 responderá a la pregunta de un amigo- Alfrred Albrecht- de si ha participado en la fabricación del AK: “ Les he dado algunos trucos a los rusos”). Caería en desgracia y sería sospechoso para las autoridades de la RDA. Cae enfermo y aunque es operado de los pulmones, no llegaría a reeestablecerse. Fallece el 12 de septiembre de 1953 en el hospital de Erfurt y es enterrado en el cementerio de Suhl. El “Schmeisser”.
El auténtico, el verdadero “Schmeisser”
es el MP 18, que en realidad y ateniéndonos a su designación
original correcta, deberíamos citar como subfusil “ Bergmann MP
18, 1” ó “ Bergmann Kugelspritz”, que traducido al español
nos daría algo así como “ rociador o pulverizador de balas”.
A pesar de su aspecto corto y retacón, el “Schmeisser” pesa bastante: 5,245 Kg, cargado y en orden de tiro, superando en algo más de 1 Kg al fusil Mauser 98. Además, portarlo no es nada cómodo con la gran “chepa” lateral del cargador “de sartén” sobresaliendo por el costado izquierdo como si fuera un espejo retrovisor. El mecanismo del MP-18 demuestra que su creador tenía muy claro lo que se pretendía con esta “regadera” de proyectiles, lo cual le deja a cubierto de suspicacias sobre su sistema de alimentación. Tal vez, de no preexistir el cargador circular de la Luger, Schmeisser hubiera creado uno mucho más robusto y adecuado, tal como quedó demostrado en el paso subsiguiente, el MP-28. Se hubiera ahorrado tiempo, vidas y dinero, pero como es sabido las imposiciones castrenses de los departamentos de guerra hacen valer el peso de sus galones antes de hacer gala de inteligencia. A grandes rasgos, el MP-18 se formaliza en una estructura tubular que une el cajón de mecanismos a la cubierta refrigerada que rodea al cañón. En la parte media, un ancho collar da lugar al robusto brocal del cargador por al izquierda y a la ventana expulsora por la derecha. El cierre cilíndrico opera con aguja percutora separable, recuperando por un extenso muelle que le permite una carrera prolongada, montado alrededor de la guía solidaria al tapón trasero. La culata, que sigue la misma tendencia de “fortaleza”, contiene el mecanismo de disparo y la bisagra delantera sobre la que articula el conjunto superior. Un empujón al dispositivo de la rabera permite bascularlo y desarmarlo en instantes para su inspección y limpieza. No hay selector, y para transportarlo con seguridad hay que calzar la palanca de montar en la escotadura mecanizada al final de su guía. El MP-28 añadiría posteriormente un selector para disponer también de fuego semiautomático. La cubierta refrigerante, amén de los taladros tangenciales, presenta otros ocho en el frente dispuesto radialmente alrededor de la boca del cañon. Como detalle curioso puede citarse la posición del número de serie, en guarismos estampados en los espacios que separan los orificios frontales. Todo estaba previsto para durar y durar por muchas generaciones; todo, salvo el cargador. Trommelmagazine 08.
A fin de equipar a las pistolas P 08/14 de artillería
(Länge pistole). Fue fabricado en serie por tres compañías
germanas: la Gebruder Bing AG, de Nuremberg ( famosa tras la segunda Guerra
Mundial por sus carburadores para motocicleta), la Algemeine Elektrizitats
Gesellschaff, de Berlín, y la Vereinigte Automanten-Fabriken Peizer
& Co., de Colonia.
Los primeros doce del brazo recto iban más o menos bien, pero luego faltaban veinte más que había que introducir uno a uno y lentamente. Un vía crucis, que luego se descargaba en un santiamén ( si había suerte de que funcionara), si no se tenía la preocupación de controlar el dedo índice, algo bastante improbable en medio de la tensión del combate. Dentro del papel asignado en su gestación, y a pesar de arrastrar el lastre del complejo y frágil cargador rotativo, el MP-18 cumplió su cometido con éxito. No obstante, un equivocado uso en el frente tratando de darle el rol de ametralladora ligera, dio por resultado una profunda decepción por su escasa precisión fuera del alcance previsto como efectivo. A pesar de que Hugo Schmeiser lo gestara alrededor de 1916, hasta 1918 no fue distribuido en grandes cantidades entre las unidades alemanas del frente occidental, con miras a su empleo en grandes ofensivas. El fracaso de éstas motivó que su papel de “ arma milagrosa” quedara diluido, demorando su posterior desarrollo. De todas maneras, en 1919, luego de la capitulación alemana, sus fuerzas armadas quedaron desmanteladas y los MP-18 pasaron a dotar a la policía alemana creada para mantener el nuevo orden en la República de Weimar. Pese a su talón de Awuiles, el Schmeisser” no sólo hizo legendario el nombre de su inventor, sino que creó una nueva raza de armas cuya influencia aún perdura. |
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