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| Wehrmacht 1914 - 1945 |
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| Fusil de Asalto stG 44
Los grandes desarrollos armamentísticos casi siempre se han producido a golpe de conflicto. Uno de los más espectaculares en lo referente a armamento ligero fue el fusil alemán stG 44 que fue desarrollado en un tiempo récord durante la II Guerra Mundial y despejó el camino para siempre a un nuevo concepto de arma que desde entonces denominamos fusil de asalto. Los inicios del desarrollo que culminaría en el arma más popular de la infantería de nuestros tiempos, el fusil de asalto, hay que buscarlos en la decadente Rusia imperial de 1916. En plena I Guerra Mundial, el ingeniero Federov llegó a producir un fusil denominado Automat que incorporaba selector de tiro para disparar en ráfaga o en fuego La culata era similar a las que poseían los fusiles de la época, pero incorporaba un pistolete situado delante del cargador, sin duda para facilitar el control del arma durante el disparo en ráfaga. El cartucho elegido por Federov para el Automat, fue el japonés 6,5 mm Arisaka que había sido adoptado por algunas unidades después de la guerra ruso-japonesa de 1905. El Automát-Federov participó en la revolución rusa y fue adoptado en pequeñas cantidades por el ejército rojo tras la revolución. Sin embargo, no se fabricaron muchas unidades, tan sólo unas 10.000, porque fue retirado del servicio debido a que no fue popular entre los militares a causa de su fragilidad y la menor potencia de su munición comparada con la cartuchería reglamentaria que se empleaba en el resto de Europa en las armas de cerrojo. También en Estados Unidos se iniciaron estudios sobre este concepto. Así, en 1917 un proyectista llamado Petersen presentó un complemento aplicable al fusil reglamentario Springfield que permitía disparar en modo semiautomático. La idea de Petersen no tuvo éxito al no aceptar los estados mayores americanos el desarrollo de un cartucho de menor potencia, basándose en el principio de que cualquier nuevo fusil debía emplear la munición reglamentaria del calibre .30. El proyectista Petersen consideraba, sin embargo, que era necesario utilizar un cartucho menos potente para mejorar el control del arma en fuego semiautomático. Además, en la decisión de abandonar el proyecto también influyó la eminente terminación de la I Guerra Mundial. Pero el desarrollo del concepto en profundidad y su aplicación práctica se tomaría en la Alemania de entreguerras. Las limitaciones militares y armamentísticas impuestas a Alemania por el tratado de Versalles, donde no se permitía dotar a su minúsculo ejército con subfusiles, obligaron a los responsables militares a pensar en nuevos conceptos que quedaran al margen de estas limitaciones. Durante los años veinte y sobre todo en la década de los treinta, oficiales de la jefatura de armamento y construcción (más tarde el Heereswaffenamat), trabajaron en el desarrollo de un nuevo cartucho de menor potencia que se materializó en el 7,92 Kurz (corto), desarrollado por la firma Polte por encargo gubernamental. Llegados a este punto y de forma casi paralela debía desarrollarse el arma que lo disparara. El encargo recayó en Haenel y Walter y la tenacidad alemana unidas a las necesidades del momento, triunfaron donde otros habían fracasado. Desarrollo del StG 44
Caracteristicas
tecnicas
En julio de 1942 fueron presentados los primeros
ejemplares de Haenel denominados Mkb.42 (H), junto a dos carabinas Walther
denominadas Mkb. (W). Entre los prototipos de Walther y Haenel había
notables diferencias, como era la toma de gases, porque la primera optó
por el pistón anular al cañón; mientras que Haenel
incorporó la toma de gases por pistón situada encima del
cañón. Verificadas sus excelentes prestaciones por el OKW
(Oberkommando der Wehrmacht), los prototipos fueron presentados
al mismo Adolf
Hitler que manifiestamente se opuso al proyecto, aunque demostró
cierto interés por el modelo de Walther. Después de la presentación,
el Führer fue tajante: mandó suspender el programa Mkb., a
la vez que recordaba que por razones logísticas y productivas no
podían fabricarse armas ni municiones de nuevos calibres; también
ordenó el incremento de la producción de los subfusiles MP
(Machinen Pistole MP). Había que mentir a Hitler o dejar morir el
proyecto Mkb y se decidió hacer lo primero. Además, para
que el proyecto se pudiera nutrir con los presupuestos oficiales, se rebautizó
con el nombre de MP42. Así, el desarrollo pudo proseguir sin levantar
sospechas.
En la primavera de 1943 el Führer ordenó una investigación a fin de depurar responsabilidades por haber desobedecido la orden de clausurar el proyecto Mkb. Sin embargo, sorprendido por los inmejorables informes sobre el MP43 que confirmaban su correcto funcionamiento en condiciones climáticas adversas, su gran precisión y que se trataba de un arma que debido a su superioridad mejoraba la moral de las tropas de asalto, cambió de idea y ordenó la producción masiva en detrimento de los subfusiles. En 1944 se adopta como el arma estándar de la infantería alemana. Durante ese año se rebautiza con el nombre de MP44, seguramente para hacer creer que se trataba de un arma más avanzada y obtener mayores recursos para incrementar la producción. También se denominó con otro nombre que se atribuye al mismo Hitler y que ha perdurado hasta nuestros días: Sturmgewehr o fusil de asalto. En noviembre de 1944 la producción alcanzó la cifra de unas 55.000 unidades al mes, fabricadas por Haenel, Walther, Erma, Mauser, Steyr y el grupo Sauer, entre otros fabricantes, además de un nutrido grupo de subcontratistas que mecanizaban partes y subconjuntos. El número total de unidades producidas se cifró en unas 650.000 al finalizar la II Guerra Mundial. Modelos y modificaciones
La versión MP 43/1 aparece con las mismas características que la anterior, pero con la posibilidad de montar diferentes bocachas para lanzar granadas. Luego apareció el MP44 en abril del 1944 con la posibilidad de montar el compensador del Kar 98K, una reducción de diámetro en la boca de fuego, así como el acortamiento de la rosca en la misma boca del cañón. Por fin, coincidiendo con el final de 1944, se produjo otro cambio puramente honorífico, pues el arma recibió el nombre de Sturmgewerhr 44 (StG 44) o fusil de asalto 44, denominación que serviría para catalogar una nueva familia de armas cuyo nombre continúa vivo en nuestros días. En su corta vida, el StG 44 sufrió una gran
cantidad de modificaciones de gran utilidad cuyos desarrollos obedecían
a incrementar sus aplicaciones prácticas frente a problemas concretos,
campo en el que también puede considerarse pionero. El arma fue
equipada en algunos casos concretos con silenciador, mira telescópica
e incluso con sistema de visión nocturna por infrarrojos, por lo
que fue bautizada con el nombre de Vampire (vampiro), palabra que lo define
muy bien. El tiempo demostraría lo acertado de estas decisiones.
Coincidiendo con los últimos coletazos de la Guerra Mundial, se inició el estudio de nuevos prototipos agrupados bajo la denominación StG 45; estos estudios fueron desarrollados por Gustloff Werke, Haenel y Mauser y se basaban en sistemas operativos mixtos (toma de gas o inercia de masas retardada). El más importante, sin duda, fue el Mauser Gerát 06, basado en la recuperación por inercia de masas y cierre por rodillos, del que llegaron al final de la guerra algunos prototipos denominados StG 45 (M). Este sistema fue el inspirador del Fusa español Cetme, padre de un nuevo sistema operativo dentro de un mismo concepto de fusil de asalto. La lección alemana
Por otro lado, la guerra relámpago empleada inicialmente en 1939 durante la ocupación de Polonia y después en la mayor parte de Europa, dejó claro que el infante recorría largas distancias en un solo día y necesitaba cantidades importantes de munición, lo que representaba un problema para la intendencia, pues resultaba difícil suministrar a las tropas los cartuchos debido a la situación cambiante de las líneas del frente. Llegaron a la conclusión de que el infante tendría que disponer de abundantes reservas de munición y emplear un fusil ligero con un alcance efectivo de unos 400 metros. Además, el arma debería permitir el disparo semiautomático y en ráfaga, tanto desde posiciones fijas como en movimiento. La respuesta alemana seguramente estuvo apoyada en aquello de que la necesidad agudiza el ingenio, pero nada se habría conseguido de no haber sido por el tesón teutón y su capacidad de planificación. El MP/StG 44 marcó el debut y una nueva época en las armas individuales para combatientes y tropas de asalto en combates a corta y media distancia, apoyado por el tiro automático y la mayor capacidad de munición. Su ejemplo fue seguido por soviéticos con el AK47, belgas con el FAL y españoles, con diferentes principios operativos, con el fusil Cetme, todos ellos derivados de los modelos alemanes. El cartucho 7,92 Kurz
La respuesta de RWS fue un cartucho de 8,15 x 46
mm. ya desarrollado y empleado en tiro deportivo. Al mismo tiempo, Geco
presentó un cartucho de 7,9 x 40,5 mm. con punta de 6,8 gramos que,
como el anterior, tampoco satisfacía plenamente los requerimientos
iniciales. En 1938 la firma Polte de Magdebourg fabricó una munición
de 7,9 x 30 mm. con punta de 8,2 gramos a partir de la que se desarrollaría
la munición que utilizaría el nuevo fusil.
El cartucho propuesto por Polte realizó su debut definitivo en 1941. La firma presentó una nueva munición de infantería de calibre 7,92 mm. (Kurz Patrone) que, por fin en 1943, después de algunas modificaciones derivadas de las sucesivas pruebas con las armas que debían dispararlo, se rebautizó con el nombre de Kurz Patrone 43 (cartucho corto 43). El cartucho de infantería Kurz Patrone conocido
también como 8 mm. Kurz y 7,92 x 33, montaba una punta de 8,1 gramos
El 8 mm. Kurz fue probado en combate por primera vez en el frente ruso a finales de 1942, demostrando una gran eficacia. Al finalizar la Guerra Mundial permaneció en servicio durante algunos años, prestando servicio en la guardia de fronteras de la Alemania del Este hasta que fue sustituido el fusil StG por el AK 47. El cartucho fue también fabricado en Argentina y en España en pequeñas cantidades. |
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