PUNTO MUERTO EN EL DESIERTO VERSION
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1942
Las esperanzas de los Aliados de conquistar rápidamente
Bizerta y Túnez, asegurándose con ello el dominio de la cabeza
de puente del Eje en el Norte de äfrica, se desvanecieron definitivamente
a mediados de diciembre de 1942, y entonces el Ejército 1 británico
se preparó para sostener contra las defensas del Eje una dura lucha,
que duraría hasta parte del ano 1943. El 30 de noviembre de 1942,
la aguzada punta de la lanza británica se estrelló contra
el fuerte escudo del Eje en Yedeida, que dista 32 Km de Túnez.
Los ingleses se vieron forzados a retroceder a 192 Km, hasta Bona, desde
donde era imposible lanzar en seguida un ataque capaz de privar a las fuerzas
del Eje de las bases navales y aéreas que las abastecían
y a través de las cuales afluían sus refuerzos en abundancia.
En efecto, el día 1 de diciembre, los elementos avanzados
de la División Acorazada 10 alemana eran ya lo suficientemente fuertes
para lanzar la primera contraofensiva con tres ataques convergentes dirigidos
contra Tébourba, caracterizados por la violencia y precisión
llevadas a cabo con fuerzas móviles.
La
10 Panzaerdivisión, dirigida personalmente por su comandante, el
general Fischer, penetró con una columna a través de Chouigui
desbaratando a la Fuerza Blade y a un batallón acorazado norteamericano,
y profundizando hasta poca distancia de Tébourba; otra columna quedó
detenida apenas a desviarse al sur de dicha localidad, hacia la garganta
homónima. Pero, en la práctica, las tres columnas alemanas
debilitaron el saliente aliado. Demasiado débiles aún
para contener ataques tan decisivos, los aliados empezaron a retirarse,
al tiempo que hacían avanzar apresuradamente, desde Medjez- el –Bab),
el Combat Command B ( CCB), Grupo de combate b), de la División
Acorazada 1 norteamericana, recién llegad al lugar y sin ninguan
experiencia, para restablecer el frente. Pero los carristas estadounidenses,
depositando toda su confianza en la portencia de sus vehículos,
se lanzaron con ímpetu contra los carros de Fischer, y el primer
combate concluyó, para los novatos, con pérdidas muy gravosas,
aunque compensadas con las pérdidas igualmente gravosas sufridas
por las fuerzas acorazadas de Fischer.
La presión ejercida por los alemanes siguió
aumentando en el transcurso de los días 2 y 3 de diciembre, eficazmente
apoyada por violentos bombardeos aéreos, a los que los cazas de
la RAF sólo podían oponer una defensa limitada, pues despegaban
de aeródromos que estaban a un centenar de kilómetros a distancia
y sin la ventaja de un sistema de alarma eficaz y oportuno. A cada
ataque, los alemanes ganaban terreno, que , sin embargo, la retaguardia
aliada dominaba desde las posiciones inmediatamente sucesivas. El
6 de diciembre, se entatablaron nuevos y duros combates entre las fuerzas
acorazadas norteamericanas y las alemanas, que concluyeron con un repliegue
aún más rápido de la línea sobre el Yébel
Bou Aukaz, al sur del río Medjerda, y sobre la Long Hill al este
de la altura y al norte del río. Aquel día, el Combat
Command B sufrió un grave descalabro, con la pérdida de 18
carros de combate y 41 cañones, y a los Aliados no les quedó
otro remedio que defenserse tenazmente ante Medjez- el Bab para intentar
reconstruir sus fuerzas.
Animado por esta victoria local, el Oberstgeneral
Jurgen von Arnim llegó al día siguiente para organizar el
Ejército Acorazado 5 y asumir su mando: pero llegó justo
a tiempo para asistir al fin d ela rápida y victoriosa contraofensiva
alemana y para coordinar la constitución de un perímetro
defensivo de protección de las vías de acceso a Túnez
y a Bizerta, que asegurarían el flujo de los siguientes refuerzos
o, quizá, una posibilidad de evasión a las fuerzas
Rommel en retirada.
La
infantería alemana se atrincheró entronces sólidamente
en el centro de aquel perímetro, en las alturas rocosas dominantes,
y especialmente en el Yébel el Rhaa, o se la Long Stop Hill, de
tan infausta memoria. El día 6 de diciembre de 1942, las esperanzas
de los Aliados de conquistar rápidamente Túnez y Bizerta
se habían desvenecido. Tres factores contribuyeron para anular
cualquier posibilidad de éxito: en primer lugar, la longitud
de las respectivas vías de comunicación, ya que, mientras
las del Eje, a partir de Túnez, median solamente 80 Km, las cde
los Aliados, desde Argel, medían 580; en segundo lugar, el Eje tenía
el dominio casi absoluto del aire en la zona de operaciones, y, en tercer
lugar, el armamento de los carros de combate aliados era inadecuado, por
que a los largos cañones de 75 mm de los carros de combate MK IV
especiales y a los cañones contracarros alemanes de 88 mm, ellos
sólo podían oponer los cañones de 37 mm.
En los trigales del sur de Túnez, que no
ofrecían la menor cobertura, los sirvientes de un cañón
de 88 mm, con tal de manternerse a una distancia de seguridad, podían
destruir un escuadrón completo de carros, y únicamente la
artillería de apoyo los aviones podían responderles de forma
eficaz. Sin embargo, la artillería pocas veces podía
intervenir de día, pues sus tractores, poco protegidos, eran un
fácil blanco para los cazabombarderos alemanses: por otra parte,
el apoyo que la Aviación aliada podía proporcionar a las
fuerzas de tierra era prácticamente nulo y además en quella
fase de la batalla, el Ejército I no había logrado todavía
establecer una cooperación estrecha y bien armonizada con las unidades
en movimiento. Las fuerzas aéreas aliadas se prodigaban cuandto
les era posible; pero sus aeródromos se encontraban demasiado lejos
del frente para que pudieran aportar una contribución verdaderamente
eficaz.
La presión del eje continuó también
durante la segunda semana de diciembre, con violentos ataques en la zona
de Medjez-el-Bab. El general Allfrey, comandante del Cuerpo de Ejército
V británicco, llegó incluso a pedir permiso para evacuar
la zona; pero los franceses insistieron en la necesidad de mantenerla a
toda costa. El día 6 de diciembre, el Combat Command B de
la División Acorazada I americana se encontró con los Panzer
alemanes, que desde el Yébel Bou Aoukaz desencadenaron un ataque
contra Medjez-Bab.
Los carros de combate ligeros del Combat Command
B se vieron oblifados a batirse en retirada ante el fuego de los cañones
de los carros alemanes. Por añadidura, al retirarse, se hundieron
en un terreno blando y fangoso, y las pérdidas totales, entre los
puestos fuera de combate ylos abandonados en el fango, se elevaron a 18
carros, 41 cañones y 132 vehículos de diversos tipos.
El ataque alemán prosiguió arrollador, y sólo se le
pudo detener ante la barrera formada en la carretera por los franceses,
a poco más de 3 km al este de Medjez-el bab.
A pesar de los reveses experimentados, el Alto
Mando aliado no había renucniado a la esperanza de conquistar Túnez
antes de que acabase el año, y el general Allfrey seguía
acariciando el proyecto de un ataque al sur del río Medjerda, cuyo
objetivo era la capital tunecina, a través de Ksar Tyr y Massicault,
llevado a cabo por la División Acorazada 6 británica y con
el apoyo de la División de infantería 78, también
británica, y del 18 Combat Team americano, El ataque cuya
duración se calculaba entre siete y diez días, sería
precedido por combates preliminares de infantería, a fin de reconquistar
Tébourba, el Yébel el Rhaa, el Yébel Fhirine y el
Yébel Zaghouan,
Mas,
por muy optimistas que fuera los generales aliados, los hombres, especialmente
los de las unidades acorazadas, consideraban con pesimismo la posibilidad
de un éxito. Día tras día, mientras estaban a la espera,
enmascarados entre las matas detrás de la línea de partida
para el ataque, obsrvaban la sdeprimentes consecuencias de una victoria
del “general fango” sobre el Combat Command B: una fila de carros de combate
norteamericanos que se oxidaban en el viscoso terreno, arado y descubierto,
bajo el fuego de los cañones alemanes. El día X, previsto
para el ataque, había de ser el 25 de diciembre; pero cuatro días
antes de navidad empezó a llover a torrentes. A pesar de ello,
el día 22, el Coldstream Guarás se lanzó al ataque
y se aseguró el sector de ladera de la Long Stop Hill que tenía
enfrente. Le relevó el Regimiento 18 norteamericano, que al
día siguiente, en el transcurso de un contraataque alemán,
perdió la posición conquistada. El Colds tram Guards
volvió y la reconquistó,pero no logró penetrar profundamente
en el Yébel el Rhaa, la cima gemela de la Long Stop Hill.
El día de Navidad perdió nuevamente terreno, cuando los alemanes
contraatacaron otra vez, y la acción terminó a favor de éstos.
En el interín, el general Dunphie, de la Brigada Acorazada 26, había
expresado su desaprobación, considerando irrealizable la ofensiva
con los vehículos acorazados. Y entonces el ato Mando, convencido
de su sinceridad, y no sólo por la lluvia, aceptó su punto
de vista y revocó laorden de ataque. Así, en primera
línea, los soldados de una y otra parte pudieron celebrar una Navidad
más serena, comiendo el tradicional pavo regado con ron: los
alemanes alegres aliviados del peso de lo que podría haber terminado
en un desastre en toda regla.
El ataque a la Long Stop Hill puso de manifiesto
un principio táctico que los Aliados todavía no habían
asimilado del todo: o sea, hasta que punto los alemanes estaban en
condiciones de establecer una sólida posición defensiva en
breve tiempo; en primer lugar excavando rápidamente profundas trincheras,
y en segundo lugar estableciendo la defensa en profundidad. Los Aliados
se obstinaban todavía en creer que la conquista de la vertiente
anterior y de la cima de la Long Stop Hill equivalía a la conquista
de toda la posición; en cambio, los alemanes no dudaban en
abandonar la vertiente anterior para contaatacar en fuerza, cuando el adversario,
avanzando, se introducía en el laberinto de las defensas en la parte
retrasada de la posición. Esta táctica clásica,
generosamente empleada por el duque de Wellington contra los franceses
ciento treinta años antes, no debía haber sorprendido a los
ingleses. Pero los Aliados se equivocaron al valorar la habilidad
de los alemanes para organizar semejante defensa, aun disponiendo de fuerzas
relativamente escasas.
Por otra parte, los comandantes de las fuerzas
acorazada aliadas lanzaban con excesiva ligereza sus carros de combate
a la conquista de las defensas contracarros enemigas, escondidas
en los flancos y detrás de las posiciones de la infantería.
Ya en los años entre las dos guerras, los expertosmilitares aliados
se habían dejado llevar por la idea de que los combates entre carros
armados serían como batallas navales, carro acorazado contra carro
acorazado. Y muy a menudo también los expertos consideraron
preferentemente el lado mecánico, los problemas relativos a la locomoción
de manera que el resultado fue que la parte relativa al armamento de los
carros de combate había quedado bastante retrasada respecto al progreso
mecánico. Por esta razón, el más mortífero
de los proyectiles de los carros de combate británicos de aquel
tiempo resultaba tan ineficaz como una bala de cañón medieval
contra la infantería atrincherada o contra las baterías contracarros
ocultas. Asimismo, este armamento mediocre conducía a un empleo
un tanto impreciso de los carros de combate, casi experimental. Las
fuerzas acorazadas y sus comandantes, impotentes para desalojar a la infantería
atrincherada y expuesto a las armas contracarros de largo alcance en el
profundo campo de tiro ofrecido por las abiertas extensiones tunecinas,
se encontraban. Pues frente a un gran dilema. Un ataque precipitado
podría conducir muy fácilmente a un desastre; la infantería
en apoyo, transportada en vehículos de ruedas, estaba inmovilizada
de día a causa de la constante acción de la aviación
enemiga y, en cualquier caso, se hallaba condicionada por la obligación
de mantenerse en las carreteras. De todo ello resultaba que las órdenes
se reducían muchas veces a frases bastante imprecisas como por ejemplo:
“Llevar a cabo un reconocimiento en fuerza”, o bien “operar en una zona
dominda por los carros de combate”. Pero las órdenes a las
unidades deben ser mucho más claras y eficaces si se refieren concretamente
a un terreno por conquistar o por defender, o bien a fuerzas enemigas que
destruir en determinada zona. El Ejército 8° ya había
pasado por una fase análoga en los comienzos de la campaña
de Libia, y entonces fue cuando inventó un término “to go
swanning”, “andar cisneando”, es decir moviéndose como los cisnes
en un estanque- que en forma lingüística menos arbitraria,
significaria “cruzar de aquí para allá sin meta, alargando
terriblemente el cuello”. Sin embargo, seria desleal culpar en este
caso al Ejército 1, pues duerante aquella fase de la guerra los
procedimientos tácticos de las unidades acorazadas estaban determinados
por los medios en dotación.
Con el nuevo año, el interés de la
campaña se trasladó hacia el Sur. El Ejército
1, situado en el sector Norte, debía ser organizado y las unidades
acorazadas equipadas con los carros de combate norteamericados Sherman,
Mientras estaba en curso este proceso de reorganización,
les correspondió a los alemanes tomar la iniciativa. El día
13 de enero, en Bou-Arada, la División Acorazada 6 fracasó
en su intento de rechazar a las tropas germanas que se estaba fortificando
sobre una altura denominada Two Tree Hill, y esta vez también tuvo
que aprender a sus expensas la lección de la defensa en profundidad.
La Brigada 38 irlandesa sufrió graves pérdidas , y fue sustituida
en la División Acorazada 6 por la Brigada 1 de Guardias, que continuaría
formando parte de ella hasta el fin de la guerra.
Cinco días después los alemanes lanzaron
un ataque contra Bou-Arada, con unos treinta carros de combate apoyados
por bombarderos en picado y por Heuschel, llamados tank-buster, por que
estaban dotados de un cañón contracarros. Simultáneamente,
los alemanes atacaron también con infantería al oeste de
la Two Tree Hill, intentando envolver Bou-Arada por el Norte. El
general Dunphie había dispuesto allí, con el máximo
cuidado, artillería y cañones contracarros, teniendo en la
reserva los carros de combate de la Brigada Acorazada 26. Aquel día
los alemanes dieron la impresión de haber olvidado sus principios,
pues atacaron avanzando en dos columnas a través de la abierta llanura.
Los defensores los tuvieron así, bajo un fuego cerrado y rompieron
el ataque dispoarando desde corta distancia, destruyendo seis carros de
comabte. La acción de la infantería alemana continuó
durante tes días y tres noches, sin embargo los Aliados consiguieron
neutralizarla. Al ataque contra Bou-Arada le siguieron otros en breves
intervalos: primero, contra el Yébel Mansour, zona en la que
había una presa y un depósito de importanica vital para los
abastecimientos hidráulicos de Túnez y en este lugar la 1
brigada de paracaidistas no cedió terreno, mientras los alemanes
lograron penetrar más al Sur, en un ataque desencadenado contra
las fuerzas francesas en el valle de Robaa. En aquella ocasión
aprecieron
por primera vez en Africa los nuevos carros alemanes Tigre y, racias a
su intervención, los atacantes se pudieron extender hata Ousseltia,
donde las fuerzas de Combat Command B les obligaron al din a deternerse.
En aquel momento, ya todos los pasos de la dorsal
oriental y las posiciones que dominaban las carreteras hacia Túnez
y Bizerta en el valle del Medjerda, estaban ocupados por los alemanes.
Los ataques audazmente lanzados contra los intervalos existentes entre
los sectores defendidos por las fuerzas británicas, francesas y
norteamericanas, habían suscitado preocupaciones en el mando aliado.
El general Anderson se puso entonces al frente de los tres sectores y se
hizo responsable de un número impresionante de misiones:
-
Reconquistar la líne Fondouk-Ousseltia-Bou-Arada
-
Conquistar y mantener el –Guettar;
-
Proteger la zona de Tébessa;Proteger los aeródromos
de Souk-el-Arba, de Thelepte y de Tébessa;
-
Asegurar los pasos de Mediez-el-Bab y de Bou-Arada
-
Hostigar las líneas de comunicaciones del enemigo
a la llanura costera;
-
Preparar el lanzamiento de “potentes ataques coordinados
apenas lo permitieran las condicones atmosféricas y se hubieran
reunido las fuerzas y abastecimientos necesarios”.
Pero había de pasar todavía cierto tiempo
antes de que los aliados, estuvieran en condiciones de lanzar la ofensiva.
La precedió una nueva acción procedente del Sur – el Fruklingswind
(viento de primavera) - una ofensiva del Eje que estuvo a punto de poner
a las fuerzas aliadas entre la espada y la pared. |